Andrea Guzmán asegura que su hijo de 15 años tocó el jueves un cable energizado y expuesto en el mismo centro turístico de Aserrí donde, tres días después, una estudiante del Colegio San Luis Gonzaga murió tras sufrir una descarga eléctrica. La madre afirma que el conductor estaba junto a una piscina y sin protección ni advertencias visibles
Un nuevo testimonio pone bajo la lupa las condiciones de seguridad que existían en el centro turístico de Aserrí donde este domingo una adolescente de 12 años, estudiante del Colegio San Luis Gonzaga de Cartago, falleció tras sufrir una descarga eléctrica.
Andrea Guzmán relató a Cartago Informa que apenas tres días antes de la tragedia, el jueves, su hijo de 15 años también recibió una descarga al tocar un cable que, según asegura, estaba expuesto, energizado y ubicado muy cerca de una de las piscinas del establecimiento.
La madre proporcionó además un video grabado durante aquella visita en el que, según su testimonio, se observa el cable al que tuvo acceso su hijo. Guzmán sostiene que en ese momento no existía una barrera, aislamiento o advertencia que alertara a los visitantes sobre un posible peligro eléctrico.
Su relato cobra especial relevancia después de lo sucedido este domingo, cuando otra menor murió tras aparentemente entrar en contacto con el mismo cable eléctrico mientras se encontraba de paseo con su familia en ese centro turístico.
“Yo me di cuenta de ese cable cuando él lo tocó”
Guzmán contó que su familia decidió acudir al lugar el jueves para pasar el día. Ya habían visitado anteriormente el sitio, pero en esta ocasión utilizaron una piscina diferente porque, según relató, la que acostumbraban frecuentar se encontraba sucia.
Fue entonces cuando su hijo se acercó hacia un sector ubicado junto a un río.
“Yo me di cuenta de ese cable cuando él lo tocó”, relató la madre.
Según Guzmán, inicialmente pensó que el adolescente estaba jugando debido a que toda la familia se encontraba compartiendo y bromeando.
La situación cambió cuando el joven comenzó a gritar y trataba desesperadamente de soltarse.
“Él mismo me dice: ‘Mamá, no podía. Yo no podía soltarme, yo trataba y no podía’”, recordó.
Finalmente, según el relato de la madre, el adolescente logró desprenderse del cable y cayó dentro de la piscina.
Una vez fuera del agua le dijo una frase que ella todavía recuerda con angustia: “Mamá, la vi pasar, la vi cerca”.
Comenzó a ponerse pálido
Aunque inicialmente permanecía consciente y aseguraba sentirse bien, poco después la familia comenzó a notar cambios.
“Empecé a ver que él se puso pálido”, relató Guzmán.
El adolescente comenzó entonces a manifestar debilidad y una sensación extraña en el brazo izquierdo. Posteriormente indicó que sentía una presión o punzada en el pecho y molestias en el estómago.
Ante esos síntomas, su madre llamó al 9-1-1.
Guzmán decidió finalmente trasladarlo por sus propios medios hasta un centro médico, donde, según su relato, fue atendido de inmediato y sometido a un electrocardiograma.
La madre afirma que el examen no mostró alteraciones importantes y que su hijo pudo regresar posteriormente a casa.
Sin embargo, asegura que varios días después el adolescente continúa sintiéndose débil, ha presentado dolores de cabeza y, sobre todo, permanece afectado emocionalmente por lo ocurrido.
La muerte del domingo cambió todo
Para Andrea, conocer posteriormente que una niña de 12 años había muerto en ese mismo lugar después de sufrir otra descarga convirtió el incidente de su hijo en algo todavía más difícil de asimilar.
“Yo no puedo dormir. Me pongo en el lugar de esa familia porque yo estuve en esa condición”, expresó.
La mujer insiste en que decidió contar públicamente lo sucedido no por una compensación económica, sino porque considera que la situación que vivió su hijo pudo tener consecuencias mucho más graves.
Según afirma, personal médico le indicó que las circunstancias pudieron haber sido diferentes si el adolescente hubiese establecido un contacto eléctrico de otra manera.
Dos incidentes en cuestión de días
El testimonio de Guzmán introduce ahora una interrogante clave alrededor de la tragedia: determinar si el riesgo eléctrico que ella asegura haber encontrado el jueves guarda relación con las circunstancias en las que ocurrió el accidente mortal del domingo.
Por ahora, esa eventual relación deberá ser establecida por las autoridades competentes.
La menor fallecida el domingo tenía 12 años, estudiaba en el Colegio San Luis Gonzaga de Cartago y pertenecía al equipo femenino de fútbol de la institución. Su muerte provocó numerosas muestras de dolor dentro de la comunidad educativa cartaginesa.
De acuerdo con la información preliminar divulgada sobre el caso, la adolescente aparentemente entró en contacto con un cable eléctrico mientras caminaba por la propiedad.
El Organismo de Investigación Judicial mantiene abierta la investigación para establecer exactamente qué ocurrió.