La propuesta de Colypro cambiaría por completo la distribución del curso lectivo: las clases con estudiantes terminarían en noviembre y diciembre quedaría prácticamente fuera de las aulas
Los estudiantes costarricenses podrían despedirse de las aulas mucho antes de lo acostumbrado si prospera una propuesta que prepara el Colegio de Licenciados y Profesores en Letras, Filosofía, Ciencias y Artes (Colypro) para modificar el calendario escolar.
El cambio que probablemente más llamará la atención de estudiantes y padres de familia tiene que ver con el final del curso: las clases regulares terminarían el último día de noviembre.
A partir de diciembre, los estudiantes ya no asistirían regularmente a las aulas. Sin embargo, esto no significa que los docentes también comenzarían inmediatamente sus vacaciones.
La propuesta establece un denominado “periodo de mejora educativa”, que abarcaría febrero y los primeros 15 días de diciembre. Durante esas semanas, el personal del Ministerio de Educación Pública (MEP) continuaría trabajando, aunque sin la presencia habitual de estudiantes.
Ese tiempo sería utilizado para planeamientos, evaluaciones, capacitaciones, elaboración de informes, organización de horarios y otras labores administrativas.
¿Y las vacaciones de los docentes?
Para el personal educativo, las vacaciones se mantendrían entre el 15 de diciembre y el último día de enero, de manera similar a como ocurre actualmente.
En el caso de los estudiantes, en la práctica el descanso de fin de año comenzaría una vez concluido noviembre, salvo quienes deban participar en procesos especiales, como pruebas de ampliación.
Precisamente, esas pruebas serían trasladadas a febrero, cuando los docentes ya habrían regresado a trabajar, pero antes del inicio regular de las lecciones.
Clases comenzarían hasta marzo
El otro gran cambio estaría al inicio del año.
En lugar de regresar a las aulas durante febrero, como ocurre actualmente, el curso lectivo con estudiantes comenzaría el 1.º de marzo y terminaría el último día de noviembre.
Colypro plantea que durante ese periodo existan entre 160 y un máximo de 176 días de contacto entre estudiantes y docentes.
La diferencia permitiría enfrentar situaciones extraordinarias, como emergencias climáticas o sanitarias que obliguen a suspender temporalmente las clases.
El personal educativo, sin embargo, mantendría 200 días laborales.
¿Qué pasaría con Semana Santa y las vacaciones de medio año?
La propuesta también contempla al menos tres semanas de vacaciones entre marzo y noviembre, pero no establece fechas fijas.
La distribución quedaría cada año en manos del MEP y del Consejo Superior de Educación.
Según lo planteado por Colypro, podrían mantenerse descansos tradicionales como Semana Santa y las vacaciones de medio año. Incluso existiría la posibilidad de incorporar otra semana libre, siempre que se respete el mínimo establecido de días con estudiantes.
¿Por qué quieren cambiar los 200 días?
César Toruño, presidente de Colypro, sostiene que los actuales 200 días lectivos no necesariamente representan 200 días efectivos de clases.
Según su planteamiento, durante algunas semanas los centros educativos deben realizar ampliaciones, organizar horarios, capacitaciones y otras tareas que terminan interfiriendo con las lecciones.
La intención sería separar ambas funciones: concentrar entre marzo y noviembre la atención de estudiantes y reservar febrero y parte de diciembre para las labores profesionales y administrativas de los educadores.
Colypro asegura además que una consulta realizada entre cerca de 10.000 docentes determinó que un 92% estaría de acuerdo con regresar a un calendario lectivo de marzo a noviembre.
Por ahora se trata de una propuesta y no de un cambio aprobado. Colypro deberá avanzar en conversaciones con autoridades y diputados para convertir el planteamiento en una iniciativa formal y posteriormente conseguir su aprobación.
Además, según lo explicado por la organización, el cambio requeriría que Costa Rica se retire de un convenio centroamericano relacionado con educación.
De prosperar todo el proceso, el calendario escolar costarricense sufriría una transformación importante: los estudiantes regresarían a clases en marzo y terminarían el curso al finalizar noviembre.