Intentar orinar repetidamente sin conseguirlo no es un simple malestar. Una obstrucción urinaria puede provocar graves complicaciones e incluso poner en riesgo la vida del animal en cuestión de horas.
Un gato que entra una y otra vez a su caja de arena, se coloca en posición para orinar y no logra expulsar orina podría estar enfrentando una emergencia veterinaria capaz de comprometer su vida en pocas horas.
La advertencia fue realizada por la doctora Karla Quesada, especialista de la Clínica de Especies Menores de la Escuela de Medicina y Cirugía Veterinaria San Francisco de Asís (ESFA), quien pidió a los propietarios prestar especial atención a los cambios en los hábitos urinarios de sus mascotas.
“Cuando un gato intenta orinar repetidamente y no lo logra, estamos ante una obstrucción uretral. Es una urgencia que puede costarle la vida en menos de 24 horas si no recibe atención médica veterinaria inmediata”, explicó Quesada.
Estas señales deben encender las alarmas
Los problemas en el tracto urinario pueden comenzar con síntomas que algunos propietarios podrían considerar poco importantes.
Entre las principales señales de alerta están los intentos frecuentes de orinar, expulsar apenas unas gotas, presencia de sangre en la orina, cambios en su color u olor y evidente molestia o dolor.
También pueden presentarse dolor abdominal, decaimiento, vómitos y un esfuerzo constante por orinar sin obtener ningún resultado.
En algunos casos, el comportamiento del gato también cambia. El animal puede mostrarse inquieto, esconderse, vocalizar por dolor o acudir insistentemente a la caja de arena.
La incapacidad completa para orinar es especialmente peligrosa y no debe esperar a ver si el problema desaparece por sí solo.
¿Qué puede ocurrir si no se atiende?
De acuerdo con la especialista, una obstrucción puede generar complicaciones graves en el organismo.
Si la orina no puede salir, comienzan a acumularse sustancias que normalmente son eliminadas por los riñones y la presión sobre el sistema urinario aumenta.
En los casos más severos pueden presentarse daño renal y otras alteraciones potencialmente mortales. Incluso existe riesgo de lesiones graves en la vejiga.
Por eso, ante un gato que hace esfuerzos repetidos sin conseguir orinar, la recomendación es buscar atención veterinaria de inmediato.
¿Cómo se determina el problema?
El veterinario puede realizar un examen físico y complementar el diagnóstico con análisis de orina, estudios de sangre, radiografías o ultrasonido, dependiendo de la condición del animal.
Los cálculos urinarios, infecciones y distintas enfermedades del tracto urinario inferior pueden estar detrás de los síntomas.
El tratamiento dependerá de la causa y la gravedad del caso. Puede incluir medicamentos, modificaciones en la alimentación y dietas terapéuticas, así como procedimientos para liberar una obstrucción.
En determinadas circunstancias también pueden ser necesarias intervenciones quirúrgicas, entre ellas una cistotomía o una uretrostomía.
La principal recomendación para los dueños es sencilla: conocer los hábitos normales de su gato. Detectar rápidamente que algo cambió, especialmente en la cantidad o frecuencia con la que orina, puede marcar una enorme diferencia.
Si el gato intenta orinar repetidamente y no puede hacerlo, no se trata de esperar hasta el día siguiente: debe ser valorado cuanto antes por un médico veterinario.