El creador de contenido costarricense recuperó su libertad después de permanecer cinco días detenido en Florida. Mientras continúa su proceso migratorio en Estados Unidos, un video que publicó hace tres años permite conocer una historia personal marcada por una infancia complicada, adopción, problemas en el colegio y la decisión de emigrar sin saber inglés.
Durante los últimos días su nombre se volvió tendencia en Costa Rica por una razón muy distinta a la que acostumbraba en redes sociales.
José Julián Valverde Meneses pasó cinco días detenido en Estados Unidos, primero por una situación de tránsito y posteriormente bajo una retención de las autoridades migratorias. Finalmente recuperó su libertad y ahora deberá continuar su proceso migratorio estando fuera de un centro de detención.
Pero detrás del creador de contenido que miles conocen por sus videos hay una historia que él mismo decidió contar hace aproximadamente tres años, utilizando precisamente aquello que terminó convirtiéndose en una de sus principales características: el humor.
En aquel video, José Julián hizo una especie de autobiografía improvisada. Entre bromas, recuerdos difíciles y anécdotas, repasó episodios que van desde su niñez hasta su llegada a Estados Unidos.
Y algunas de esas historias distan mucho de ser graciosas.
La casa donde vivía se quemó cuando era niño
Uno de los recuerdos que relató ocurrió cuando tenía aproximadamente cuatro años.
La casa donde vivía con su familia se incendió y, según recordó, uno de los primeros muebles alcanzados por las llamas era precisamente donde estaban las llaves.
Los vecinos tuvieron que intervenir.
“Los vecinos agarraron el portón, arrancaron el portón, arrancaron todo”, contó.
Años después, reconoció que aquel episodio todavía permanecía en su memoria. Cuando grabó el video tenía 23 años y aseguró que continuaba teniendo sueños relacionados con aquel incendio.
Paradójicamente, contó entre risas que el fuego también le genera fascinación.
“Veo una fogata y me quedo”, bromeó.
Esa mezcla entre experiencias difíciles y humor atraviesa prácticamente toda la narración.
A los 13 años tuvo que dejar su casa
Otro de los momentos más personales que reveló ocurrió durante su adolescencia.
José Julián contó que el hombre al que reconoce como su padre no es su padre biológico, algo que para él nunca cambió el vínculo entre ambos.
“Es mi tata y no hay discusión”, dijo.
Sin embargo, a los 13 años atravesó una complicada situación familiar que terminó obligándolo a salir de su casa.
Fue entonces cuando apareció en su vida la mamá de su mejor amigo, a quien llama “mami Rosi”.
Según su relato, ella decidió recibirlo como un hijo.
“No, usted es mío”, recordó que le dijo.
El caso llegó incluso al Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y, según narró José Julián, finalmente fue adoptado.
“Ella era mi mamá y es mi mamá”, expresó.
El estudiante al que siempre cambiaban de pupitre
Su paso por las aulas tampoco fue precisamente convencional.
José Julián recuerda haber sido extremadamente conversador desde pequeño. Tanto así que, según contó, las docentes constantemente lo cambiaban de lugar para intentar que dejara de hablar durante las lecciones.
“Parecía una lora”, recordó sobre lo que le decían sus profesoras.
En una ocasión, una docente terminó colocando su pupitre junto al escritorio de ella.
Los problemas académicos también fueron parte de aquellos años.
Se quedó dos veces en décimo año, por lo que tuvo que cursarlo en tres ocasiones.
Pero fue precisamente durante ese tercer intento cuando decidió buscar una razón para mantenerse en el colegio.
La solución fue poco convencional.
“Voy a tirarme a presidente del cole”, recordó.
Y ganó.
Terminó convirtiéndose en presidente estudiantil mientras intentaba finalmente superar aquel año académico que tanto se le había complicado.
Del rap y trabajar en un bar a terminar el colegio
Durante su época estudiantil también encontró espacio para otra de sus aficiones: rapear.
Contó que él y otro estudiante conocido como “Don Chico” eran prácticamente los únicos que rapeaban en el colegio.
Durante los recreos, los demás estudiantes formaban círculos alrededor de ambos para escuchar sus improvisaciones y enfrentamientos de rap.
Ya durante su último año de secundaria combinaba los estudios con el trabajo.
Laboraba en un bar ubicado en La California, en San José, una rutina que tenía consecuencias al día siguiente.
Llegaba al colegio por las mañanas y, según admitió entre risas, frecuentemente terminaba dormido durante las primeras lecciones.
Llegó a Estados Unidos sin hablar inglés
Tiempo después tomó una decisión que cambiaría completamente su vida: marcharse a Estados Unidos.
Cuando llegó no hablaba inglés.
No fue mediante una academia ni un curso formal como logró aprenderlo. Según contó, lo hizo trabajando y enfrentándose diariamente a la necesidad de comunicarse.
“Cuando llegué aquí a Estados Unidos no hablaba inglés. Aprendí a hablar inglés trabajando aquí”, explicó.
También fue en ese país donde comenzó a experimentar la soledad y el tiempo libre que terminarían acercándolo a las redes sociales.
Fue entonces cuando decidió grabar videos.
“Cuando me empezó a agarrar el mal de patria aquí en Estados Unidos fue donde dije: ‘Mae, ¿y si hago videos?’. Y aquí estamos”, relató.
Aquella decisión eventualmente lo convertiría en un rostro conocido entre miles de costarricenses dentro y fuera del país.
La detención que cambió nuevamente su historia
Años después de aquella grabación, José Julián enfrentó uno de los episodios más complejos desde que emigró.
El 16 de septiembre fue detenido en Florida mientras conducía, en un caso relacionado inicialmente con una licencia que presuntamente tenía más de seis meses de vencida.
Un día después quedó ingresado bajo custodia en Polk County.
El 18 de septiembre compareció ante un juez y se estableció una fianza de $250 por el caso relacionado con tránsito. Sin embargo, su salida no se produjo inmediatamente.
El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) había colocado una retención migratoria sobre él, por lo que su situación migratoria debía resolverse de manera independiente.
Su detención provocó preocupación entre sus seguidores y familiares mientras se esperaba conocer qué ocurriría.
Finalmente, después de cinco días privado de libertad, la situación cambió.
Según relató posteriormente el propio creador de contenido, un agente revisó su expediente, tomó en consideración que ya mantenía un proceso migratorio abierto y gestionó su caso para que pudiera salir.
José Julián aseguró que finalmente quedó libre cerca de las 9 a. m. y fue trasladado hacia Tampa.
También indicó que no tuvo que pagar una fianza migratoria ni salió utilizando un dispositivo electrónico de vigilancia.
Está libre, pero el proceso continúa
La salida del centro de detención no significa que su situación migratoria haya terminado.
José Julián deberá permanecer atento a su proceso ante las autoridades estadounidenses y cumplir con los procedimientos que correspondan mientras permanece en libertad.
Así, el costarricense vuelve a una historia que él mismo empezó a contar públicamente mucho antes de que una detención pusiera su nombre en el centro de la atención.
Una vida que, según su propio relato, ha tenido una casa incendiada, una infancia complicada, dos adopciones emocionales, tres intentos para superar décimo año, rap en los recreos, trabajo nocturno, una llegada a Estados Unidos sin hablar inglés y, finalmente, las redes sociales como una nueva forma de abrirse camino.
Y casi siempre, incluso cuando habla de los episodios más duros, José Julián lo hace de la misma manera con la que consiguió que miles de personas comenzaran a seguirlo: riéndose de su propia historia.