La reconocida figura del programa ¡Qué rico! relató los momentos de angustia que vivió después de llevar a su padre al Hospital San Juan de Dios. El doctor William Paer permanece hospitalizado y su familia espera una nueva valoración para determinar los pasos a seguir.
Una noche que parecía transcurrir con normalidad terminó convirtiéndose en una de las experiencias más angustiantes para Jill Paer y su familia.
La reconocida figura del programa televisivo ¡Qué rico! dio a conocer que su padre, el también conocido doctor William Paer, permanece hospitalizado desde hace varios días después de sufrir una delicada complicación de salud que, según relató, comenzó con síntomas que hicieron sospechar de una infección urinaria.
Paer contó en Facebook que todo comenzó después de que su padre pasara una mala noche. Cuando llegó a verlo la mañana siguiente, él mismo le comunicó que algo no estaba bien.
Jill aseguró que, tras conocer los síntomas, buscó información y consideró necesario llevarlo a recibir atención médica debido a su edad. Sin embargo, explicó que su padre estaba tan agotado que inicialmente pidió descansar.
Las horas comenzaron a pasar y cerca de las 5 p. m., ante la falta de mejoría, Jill decidió intervenir.
Según su relato, prácticamente tuvo que levantarlo, vestirlo y ayudarlo a subir al vehículo para trasladarlo hasta una clínica.
Del consultorio directamente al San Juan de Dios
Después de ser valorado, el médico que lo atendió recomendó que fuera trasladado inmediatamente al Hospital San Juan de Dios para realizarle estudios adicionales.
Al llegar a Emergencias, Jill describe un panorama complicado debido a la cantidad de pacientes.
“Emergencias estaba saturada”, relató.
Su hermano, quien es médico, llegó posteriormente al hospital después de terminar de atender a sus propios pacientes y permaneció junto a ellos.
De acuerdo con Jill, tras efectuarle un ultrasonido, un residente realizó un procedimiento para drenar orina que estaba retenida mediante la colocación de una sonda.
Paer asegura que el procedimiento resultó sumamente doloroso para su padre y que hubo más de un intento para conseguirlo.
Fue poco después cuando, según su versión, la situación cambió dramáticamente.
Comenzó a temblar y perdió la conciencia
Jill afirma que su padre comenzó a sufrir fuertes escalofríos y a temblar violentamente.
Ella trataba de sostenerlo y abrazarlo mientras buscaban ayuda.
Conforme pasaban los minutos, contó, el doctor Paer comenzó a perder la conciencia.
Su hermano intentó conseguir asistencia hasta que finalmente el paciente fue trasladado a otra área, a la cual Jill no pudo ingresar. Su hermano sí pudo acompañarlo debido a su condición de médico.
Fue entonces cuando recibió una de las noticias más difíciles: su padre estaba grave y presentaba un cuadro de choque séptico.
Jill relacionó en su publicación el deterioro de su padre con lo sucedido durante la atención; sin embargo, esa relación causal corresponde a su relato y no se conoce públicamente una valoración médica u hospitalaria que permita establecer qué originó específicamente el choque séptico.
Médicamente, una infección urinaria sí puede evolucionar hacia una sepsis de origen urinario, especialmente en personas adultas mayores. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) explican que la sepsis es una respuesta extrema del organismo ante una infección y constituye una emergencia potencialmente mortal. (CDC)
“¿Cómo está papá? ¿Ya volvió en sí?”
Mientras permanecía fuera del área donde atendían a su padre, Jill asegura que escribía constantemente a su hermano para conocer su condición.
“¿Cómo está papá? ¿Ya volvió en sí?”, recuerda que le preguntaba.
Durante esas horas, su hermano era quien le comunicaba cómo evolucionaba.
Finalmente, después de varias horas, el doctor Paer logró ser estabilizado y volvió a hablar, aunque permanecía extremadamente débil.
Posteriormente fue trasladado al área de Observación del Hospital San Juan de Dios, donde, según la publicación de Jill, llevaba siete días internado al momento de contar públicamente lo sucedido.
Poco a poco comienza a mejorar
Jill también relató las dificultades que ha enfrentado durante la hospitalización. La primera noche permaneció junto a su padre sin poder dormir y aseguró que ni siquiera tenía dónde sentarse.
Desde entonces trata de permanecer en el hospital durante todas las horas que le permiten e incluso consiguió autorización para llevar personalmente la alimentación de su padre.
La evolución, aseguró, ha sido lenta pero positiva.
“Poco a poco ha ido mejorando, pero aún falta mucho”, escribió.
Pese a describir momentos difíciles durante la atención inicial, Jill también agradeció al personal del Hospital San Juan de Dios por los cuidados que su padre ha recibido durante estos días.
Ahora la familia espera una nueva evaluación médica que permita conocer la condición actual del doctor William Paer y definir qué tratamiento o cuidados deberá seguir.
Una petición especial a sus seguidores
En medio de la incertidumbre, Jill terminó su mensaje haciendo una petición a quienes durante décadas han seguido a la familia Paer y al programa ¡Qué rico!: que incluyan a su padre en sus oraciones.
Mientras tanto, también contó que la ausencia del doctor Paer ya se siente profundamente en casa.
Incluso Babú, el gato de su padre, ha resentido que su principal compañero no haya regresado.
Jill mantiene la esperanza de que ese regreso se produzca pronto.
“Sé que vamos a salir de esto”, expresó.
Por ahora, la familia permanece pendiente de la evolución del reconocido doctor y de la próxima valoración médica que determinará qué sigue en su recuperación.