Carlos Josué Marchena, padre de dos niñas y de 37 años, falleció este viernes en un centro de detención de Luisiana. Su familia denuncia problemas con su alimentación y el tratamiento que requería por una condición relacionada con sus niveles de azúcar en la sangre.
Un costarricense que llevaba aproximadamente nueve meses enfrentando un proceso migratorio en Estados Unidos murió este viernes mientras permanecía bajo custodia de las autoridades de ese país.
La víctima fue identificada como Carlos Josué Marchena, de 37 años y padre de dos niñas, quien falleció en el Winn Correctional Center, en Luisiana, mientras esperaba que se resolviera su situación migratoria y mantenía la esperanza de regresar a Costa Rica.
El caso trascendió este viernes, luego de que la familia revelara la triste noticia Y ahora, su hermana hizo una nueva revelación: Carlos ya quería regresar a Costa Rica cuando todo esto sucedió.
Franciny Araya contó los difíciles meses que atravesó la familia desde la detención y las preocupaciones que surgieron posteriormente por el estado de salud del costarricense.
Marchena había vivido entre Limón, San José y Guanacaste antes de marcharse hacia Estados Unidos durante la época de la pandemia, en busca de mejores oportunidades.
En territorio estadounidense obtuvo licencia de conducir y trabajaba como chofer, actividad que se convirtió en su principal fuente de ingresos durante los casi cinco años que permaneció en ese país.
Su vida cambió a mediados de enero, cuando fue detenido en Michigan por autoridades migratorias. A partir de entonces comenzó un proceso que lo llevó por diferentes centros de detención.
La familia intentó durante meses encontrar una salida legal a su situación y, según relató su hermana, destinó alrededor de $15.000 en abogados.
Carlos inicialmente quería continuar con las apelaciones, pero con el paso del tiempo sus familiares consideraron que seguir destinando dinero a los procesos legales podía no cambiar su situación.
Finalmente, el costarricense habría aceptado regresar al país.
“Él ya no quería estar ahí, él se quería venir para acá, para Costa Rica”, relató su hermana a La Nación.
La familia incluso estaba dispuesta a comprar el boleto aéreo para facilitar su retorno y acudió a la Cancillería costarricense en busca de alternativas que permitieran agilizar el proceso.
Familia denuncia problemas con medicamentos y alimentación
Paralelamente comenzó otra preocupación.
De acuerdo con Franciny, su hermano padecía una condición relacionada con los niveles de azúcar en la sangre, por lo que necesitaba medicamentos y una alimentación adecuada.
Durante los primeros meses de detención en Michigan su estado se habría mantenido estable. Sin embargo, la familia asegura que la situación cambió después de un altercado con otro detenido.
Según el relato familiar, Carlos fue colocado en aislamiento, en un sitio que él mismo describía durante las llamadas como “el hueco”.
Fue entonces cuando comenzó a advertir sobre supuestas dificultades para recibir oportunamente sus medicamentos y los alimentos que necesitaba.
La familia sostiene que hubo días en los que la comida llegaba hasta horas de la noche y que, en otras ocasiones, Carlos les decía que no había recibido a tiempo su tratamiento.
Ante esa situación, sus allegados comenzaron a enviarle dinero para que pudiera adquirir alimentos adicionales dentro del centro.
Después vinieron varios traslados. Marchena salió de Michigan, pasó por Detroit y Los Ángeles hasta llegar finalmente al Winn Correctional Center, en Luisiana.
Según su hermana, Carlos había escuchado de funcionarios que existía la posibilidad de que en aproximadamente dos semanas fuera enviado a Costa Rica, aunque la familia nunca recibió una resolución judicial que confirmara ese eventual regreso.
La posibilidad, sin embargo, había generado expectativa entre sus allegados.
Dolores en el pecho antes de morir
En los días previos a su fallecimiento, la familia asegura que Carlos comenzó a comunicar nuevos problemas de salud.
Su hermana indicó que presentó dolores en el pecho y que acudió a solicitar atención médica dentro del centro.
Este viernes llegó la noticia que la familia temía: Carlos Josué Marchena había fallecido.
Por ahora no se ha establecido públicamente la causa de su muerte. Sus familiares esperan los resultados de la autopsia para conocer qué ocurrió y determinar si su condición de salud o la atención que recibió durante su detención tuvieron alguna relación con el deceso.
Marchena estaba a poco más de un mes de cumplir 38 años. Su deseo, según su familia, era dejar atrás los meses de detención y regresar a Costa Rica para reencontrarse con los suyos.