Marco Antonio “Fantasma” Figueroa cargó con dureza contra el guardameta Miguel Rodríguez, responsabilizándolo por completo del 4-1 sufrido en la eliminatoria mundialista. Sus palabras han generado indignación en el ambiente futbolístico.
La derrota de Nicaragua ante Costa Rica por 4-1 en la eliminatoria rumbo al Mundial dejó más que tres puntos en disputa: dejó una tormenta interna.
El entrenador chileno Marco Antonio “Fantasma” Figueroa encendió la polémica al lanzar duras críticas contra su propio portero, Miguel Rodríguez, al que señaló públicamente como el principal responsable del marcador.
Durante la conferencia posterior al partido, Figueroa no midió sus palabras. “El 4-1 fueron cuatro errores de Miguel, cuatro, no uno, cuatro”, dijo con evidente molestia, asegurando que la goleada tica no fue producto del talento de sus rivales, sino de los fallos de su guardameta.
El técnico fue más allá al adelantar que buscará otro portero para los próximos compromisos de noviembre.
“Lamentablemente, un equipo en crecimiento no puede cometer los errores que cometimos hoy, específicamente Miguel”, expresó, subrayando que el joven arquero de 22 años “pierde oportunidades en el fútbol profesional” con actuaciones como la de anoche.
Las declaraciones de Figueroa causaron sorpresa e indignación entre periodistas y aficionados, no solo por la dureza del mensaje, sino porque un entrenador profesional raramente expone así a uno de sus jugadores, especialmente a un portero joven.
Incluso, durante la rueda de prensa, un periodista nicaragüense le recordó al “Fantasma” que él mismo había dicho preferir a un arquero de 22 años antes que a uno con la experiencia de Keylor Navas. Pero lejos de retractarse, Figueroa insistió: “Miguel tiene grandes condiciones, mide 1,90, pero los errores fueron suyos. La responsabilidad es de él, y mía por ponerlo”.
La goleada ante Costa Rica dolió, pero más dolieron las palabras del técnico. En Nicaragua, muchos consideran que Figueroa cruzó una línea que ningún líder debería cruzar: la de humillar públicamente a uno de los suyos.
Con ese ambiente enrarecido, la selección pinolera ahora deberá levantarse no solo de la derrota, sino también de una fractura interna que podría afectar su camino en la eliminatoria.