Hoy hace 20 años, un tico inició una increíble travesía de 625 kilómetros en silla de ruedas
Roy Campos Azofeifa recorrió 625 kilómetros desde la frontera con Panamá hasta Peñas Blancas para denunciar la discriminación contra las personas con discapacidad. Su histórica travesía comenzó un 6 de noviembre de 2006.
Hace exactamente 20 años, un costarricense de 53 años emprendió una aventura que parecía imposible: recorrer prácticamente todo el país en una silla de ruedas adaptada, utilizando únicamente la fuerza de sus brazos para avanzar por las carreteras nacionales.
Su nombre era Roy Campos Azofeifa y aquel 6 de noviembre de 2006 salió de Paso Canoas, en la frontera con Panamá, con una misión que iba mucho más allá de completar 625 kilómetros: quería despertar la conciencia de los costarricenses sobre la discriminación que enfrentaban las personas con discapacidad.
Para lograrlo, utilizó un peculiar triciclo diseñado por él mismo, cuyo mecanismo le permitía impulsarse con las manos, en lugar de los pies.
Su objetivo era llegar hasta Peñas Blancas, en La Cruz de Guanacaste, junto a la frontera con Nicaragua, después de diez días de recorrido.
Campos había enfrentado enormes dificultades desde muy pequeño. A los siete meses de edad sufrió poliomielitis, enfermedad que le dejó secuelas físicas y lo llevó a utilizar una silla de ruedas.
Sin embargo, lejos de resignarse ante las barreras que encontraba, decidió convertir su experiencia personal en una causa para defender los derechos de miles de costarricenses.
Durante la travesía vestía una camiseta con una frase que resumía su mensaje: "Yo también soy tico".
Con esas palabras recordaba que las personas con discapacidad merecían las mismas oportunidades, condiciones de accesibilidad y respeto que cualquier otro ciudadano.
Kilómetros de esfuerzo, lágrimas y solidaridad
El recorrido estuvo marcado por el cansancio, las exigencias de las carreteras y algunos problemas mecánicos.
Durante una de las etapas, dos tuercas de su triciclo se aflojaron y le provocaron una quemadura en la espalda. Pese al inconveniente, logró continuar después de reparar el desperfecto.
Su paso por Pérez Zeledón quedó documentado en las noticias de aquella época.
En San Isidro de El General fue recibido por vecinos y funcionarios del Hospital Escalante Pradilla, quienes reconocieron su esfuerzo. Algunos incluso lo llamaban el "hombre de hierro".
Uno de los momentos más conmovedores ocurrió durante el trayecto entre Golfito y Buenos Aires, cuando un hombre se acercó llorando para abrazarlo y agradecerle por lo que estaba haciendo.
También recibió muestras de cariño de estudiantes de una escuela de enseñanza especial, quienes salieron a despedirlo antes de que continuara su camino.
La travesía contó con acompañamiento de oficiales de Tránsito y personal médico, mientras que la Caja Costarricense de Seguro Social facilitó un vehículo de apoyo para los trayectos más complicados.
La histórica aventura se produjo cuando Costa Rica cumplía diez años de haber aprobado la Ley 7600, de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad.
Aunque la legislación representaba un avance importante, Campos consideraba que muchas de sus disposiciones seguían sin cumplirse.
Uno de sus principales reclamos estaba relacionado con el transporte público y las dificultades que enfrentaban las personas en silla de ruedas para utilizar autobuses.
También cuestionaba la posibilidad de conceder ocho años adicionales a los empresarios autobuseros para adaptar sus unidades.
Su mensaje era claro: las personas con discapacidad no podían continuar esperando indefinidamente para disfrutar de derechos que ya estaban reconocidos por la legislación costarricense.
Una hazaña que llegó hasta la frontera norte
De acuerdo con los registros históricos de la travesía, el 16 de noviembre de 2006, Campos culminó su recorrido al llegar a Peñas Blancas, en La Cruz de Guanacaste.
Habían transcurrido diez días desde que salió de Paso Canoas, impulsándose con sus brazos y llevando su mensaje por distintas comunidades del país.
Pero aquella experiencia no marcó el final de su lucha.
En los años posteriores, Campos continuó reclamando condiciones de accesibilidad y acudió incluso a la Sala Constitucional.
En 2007 presentó un recurso de amparo relacionado con las dificultades de acceso a las oficinas de una empresa de telecomunicaciones.
Un año después, en 2008, consiguió un importante fallo constitucional que obligó a la Caja Costarricense de Seguro Social a adoptar medidas para facilitar el traslado de personas con discapacidad en ambulancias.
Su participación en organizaciones defensoras de esta población también quedó documentada años después.
Hoy, viernes 6 de noviembre de 2026, se cumplen dos décadas desde que Roy Campos Azofeifa decidió atravesar Costa Rica para llamar la atención sobre una realidad que muchas personas enfrentaban diariamente.
Su recorrido no buscaba una medalla, un trofeo ni establecer un récord deportivo. Era una forma de protesta y un llamado a construir un país más accesible.
Veinte años después, aquella camiseta con la frase "Yo también soy tico" sigue representando el mensaje central de su travesía: que ninguna persona debería encontrar obstáculos para ejercer sus derechos por tener una discapacidad.
La historia de Roy Campos recuerda que, en ocasiones, una sola persona puede recorrer cientos de kilómetros para hacer visible una causa que toda una sociedad necesita escuchar.