La institución prohibió de forma inmediata el uso de estas herramientas para procesar información interna y dejó sin efecto una directriz que permitía utilizarlas bajo ciertas condiciones.
El Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) tomó una decisión contundente frente al avance de la inteligencia artificial: prohibió totalmente el uso de estas herramientas para procesar datos, documentos o cualquier información propia de la institución.
La medida fue oficializada mediante la circular ICD-DG-016-2026, emitida el pasado 28 de agosto por el director general del ICD, Jorge Torres.
La nueva disposición entra en vigencia de manera inmediata y deja sin efecto una directriz adoptada en abril de 2025, la cual permitía utilizar estas tecnologías de manera regulada.
El principal motivo del cambio es la necesidad de proteger la confidencialidad de la información a la que tiene acceso el instituto, debido a su participación en investigaciones y acciones relacionadas con el narcotráfico, la legitimación de capitales y el crimen organizado.
“Tenemos la responsabilidad social y de seguridad nacional de proteger la información a la que este instituto accede. Merece el mayor rigor y seguridad posible, como nos exige el artículo 101 de la Ley 8204”, manifestó Torres.
La prohibición implica que los funcionarios no podrán introducir documentos, datos, informes, insumos institucionales ni otra información interna en plataformas de inteligencia artificial para analizarlos, resumirlos, modificarlos o generar contenidos.
La dirección del ICD sostiene que permitir el procesamiento de información mediante sistemas externos podría abrir riesgos sobre el almacenamiento, manejo y eventual exposición de datos sensibles.
La decisión también marca un cambio radical en la postura de la institución. Mientras en 2025 se optó por permitir un uso controlado de estas tecnologías, ahora se impone un veto absoluto como medida preventiva.
El ICD justificó la firmeza de la restricción en la responsabilidad que mantiene dentro de la lucha contra las estructuras criminales y en la necesidad de reducir al mínimo cualquier posibilidad de que información confidencial quede comprometida.
Aunque la inteligencia artificial gana terreno en instituciones públicas y empresas privadas, el ICD decidió cerrar completamente esa puerta cuando se trate del procesamiento de sus datos internos.