Él habría tenido encuentros sexuales con dos mujeres, entre ellas la hermana de “Diablo”; ella, su pareja sentimental, mantenía una relación íntima con un subalterno. Todo ocurría entre expedientes, posibles favores y oficinas a oscuras.
Cortinas cerradas, puertas con llave, luces apagadas y conversaciones en voz baja para que nadie sospechara.
Lo que ocurría dentro de varias oficinas judiciales de Guápiles parecía condenado a permanecer en secreto. Sin embargo, una investigación ligada al caso del Diablo por presunta corrupción terminó destapando una historia cargada de amoríos clandestinos, posibles favores sexuales e infidelidades cruzadas.
En el centro del escándalo aparecen el juez penal de Pococí Ricardo Valverde López y la oficial del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) Hazel Rojas Víquez.
Ambos mantenían una relación sentimental desde hacía varios años y convivían como pareja. Pero mientras compartían su vida fuera del trabajo, dentro de sus oficinas cada uno sostenía encuentros íntimos con otras personas.
Valverde aparece relacionado sexualmente con dos mujeres. Una era usuaria del sistema judicial y buscaba ayuda en una causa por la muerte de su hermana. La otra era Gelen Arias Monge, hermana de Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, quien fuera uno de los criminales más buscados del país.
Rojas, por su parte, mantenía un vínculo íntimo con un investigador que estaba bajo su línea de autoridad.
El expediente no aclara si la pareja conocía lo que hacía el otro. Lo que sí revela es que, mientras las autoridades seguían sus pasos por posibles actos de corrupción, también quedaron grabados los secretos que ambos guardaban detrás de las puertas de sus oficinas.
Un amorío entre expedientes y favores
Una de las mujeres relacionadas con Valverde es de apellido Rizo.
Ella acudía a los Tribunales de Justicia por una causa relacionada con la muerte de su hermana, fallecida en un accidente de tránsito en diciembre de 2025.
Según la resolución de allanamiento, Valverde habría utilizado su cargo para asesorarla, preparar documentos, consultar expedientes y adelantarle información sobre decisiones judiciales.
Pero la relación no se habría limitado a los asuntos legales.
El documento señala que el 23 de enero de 2026 ambos mantuvieron relaciones sexuales dentro de la oficina del juez.
El 6 de marzo volvieron a encontrarse. Después de conversar sobre el proceso judicial, Valverde le lanzó una propuesta directa:
“Quédese o no, ¿hace cuánto no lo hacemos?”.
Las cámaras ocultas registraron besos y un contacto sexual entre ambos. Al terminar, el juez volvió a ofrecerle ayuda para elaborar un escrito relacionado con la muerte de su hermana.
El encuentro más comprometedor ocurrió el 26 de marzo.
Valverde cerró las cortinas y apagó las luces de su despacho. Luego, él y Rizo mantuvieron relaciones sexuales durante aproximadamente 17 minutos, según detalla la resolución.
Mientras eso sucedía, el juez habría reportado que se encontraba colaborando en un allanamiento para justificar el cobro de horas extraordinarias.
Para la Fiscalía, no se trataba únicamente de una relación escondida. La tesis es que el juez recibía favores sexuales a cambio de brindar una atención especial en el expediente que interesaba a Rizo.
Ese supuesto intercambio forma parte de la investigación y deberá probarse judicialmente.
La hermana de “Diablo” entró en escena
El segundo amorío atribuido a Valverde golpea directamente el corazón del caso.
La mujer era Gelen Magaly Arias Monge, hermana de alias “Diablo” e imputada en el denominado caso Colorado.
Valverde había intervenido como juez en ese mismo proceso y había resuelto medidas cautelares relacionadas con Arias. Pese a eso, el 3 de febrero de 2026 la recibió dentro de su oficina en los Tribunales de Justicia de Guápiles.
Las cámaras registraron besos y frases de afecto entre ambos.
“Te extrañé mucho”, “mi amor” y “chiquitico” fueron algunas de las expresiones captadas.
Después, ambos se desplazaron hacia una zona de la oficina con poca visibilidad para las cámaras.
Durante más de cinco minutos se escucharon respiraciones agitadas y gemidos. Cuando volvieron a aparecer en la grabación, Arias se acomodaba y se subía el vestido.
La resolución sostiene que esos elementos permiten inferir que tuvieron un encuentro sexual y considera que entre ellos existía una “relación sentimental consolidada”.
Pero la escena no terminó ahí.
Después del encuentro, la hermana de “Diablo” le preguntó al juez si había logrado escoger “algo del caso” o conseguir “algo por fuera”.
La conversación levantó una sospecha mucho más grave: que la intimidad entre ambos estuviera mezclada con información, actuaciones o favores judiciales.
Fue así como la pasión terminó cruzándose directamente con la presunta corrupción.
La pareja del juez también apagaba las luces
Mientras Valverde mantenía relaciones con otras mujeres, su pareja sentimental, Hazel Rojas, también utilizaba su oficina para encuentros íntimos.
La oficial del OIJ sostenía una relación con otro funcionario de apellido Segura, un investigador subordinado sobre quien ella tenía autoridad.
El 25 de marzo, los dispositivos instalados durante la investigación registraron besos y tocamientos sexuales entre ambos.
Las conversaciones revelaron que no se trataba de un episodio improvisado. Los dos coordinaban cuándo y dónde volverían a verse.
“Yo quiero que se dé, ojalá aquí”, manifestó Segura.
“Ojalá que sigan sucediendo esas cosas”, respondió Rojas.
El 1.º de abril decidieron aprovechar nuevamente la oficina.
Antes del encuentro cerraron la puerta, apagaron las luces y bloquearon la iluminación del monitor de una computadora para que nadie pudiera observarlos desde afuera.
“Haga silencio” y “apague la luz” fueron algunas de las instrucciones que intercambiaron.
Luego mantuvieron relaciones sexuales dentro del despacho, según la resolución.
El expediente también atribuye a la oficial dos videollamadas de contenido sexual realizadas desde su oficina con un hombre que no fue identificado. Durante esas comunicaciones se habría desnudado parcialmente frente a la cámara de su teléfono.
Una pareja y demasiados secretos
La investigación no establece si Valverde sabía de la relación que su pareja mantenía con el subalterno ni si Rojas conocía los encuentros del juez con Mitchell Rizo y Gelen Arias.
Los secretos de ambos quedaron al descubierto al mismo tiempo y dentro del mismo expediente que los colocó bajo sospecha por presuntamente colaborar con intereses vinculados a la estructura de alias “Diablo”.
Sin embargo, detrás del escándalo pasional existe una investigación mucho más seria.
La Fiscalía busca determinar si las relaciones sexuales fueron utilizadas para intercambiar favores, intervenir expedientes, divulgar información reservada o beneficiar a personas relacionadas con causas judiciales.
También investiga el uso de oficinas y bienes del Estado para actividades completamente ajenas a la función pública.
En el caso de Rojas, su relación con un subordinado podía comprometer la imparcialidad en evaluaciones de desempeño, asignación de funciones y decisiones administrativas.
En el de Valverde, las sospechas son todavía más delicadas: habría intervenido en asuntos que involucraban a mujeres con quienes mantenía relaciones sentimentales o sexuales, incluida la hermana del principal sospechoso de una poderosa organización criminal.
Así, lo que comenzó como una investigación por presuntos actos de corrupción terminó abriendo la puerta a un escándalo inesperado: una pareja, varias relaciones ocultas, oficinas convertidas en lugares de encuentro y posibles favores que se confundían entre la pasión, el poder y los expedientes judiciales.
Todos los hechos permanecen bajo investigación y deberán ser demostrados ante los tribunales. Las personas señaladas conservan su estado de inocencia mientras no exista una sentencia firme en su contra.