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Reo estudió primaria, secundaria y universidad en prisión: ahora es licenciado con honores en Administración de Empresas

AM Prensa

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Carlos Arroyo cumplió una condena de 20 años y convirtió su paso por prisión en un proceso de formación académica que lo llevó desde la primaria hasta graduarse con honores como licenciado en Administración de Empresas.
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Redacción- Carlos Arroyo Corrales pasó dos décadas privado de libertad, pero durante esos años también construyó un camino académico que culminó este viernes con un título universitario. Tras estudiar primaria, secundaria y finalmente una carrera profesional dentro del sistema penitenciario, se graduó con honores como licenciado en Administración de Empresas con énfasis en Dirección de Empresas.

Su graduación formó parte de un acto en el que 10 privados de libertad del complejo de occidente recibieron títulos universitarios de distintas carreras impartidas por la Universidad Estatal a Distancia (UNED). La ceremonia se realizó en la sede de la universidad en Sabanilla, Montes de Oca, y contó con la presencia de autoridades penitenciarias, representantes de la institución educativa y familiares de los graduados.

Arroyo realizó sus estudios universitarios en el CAI Jorge Arturo Montero Castro, conocido como La Reforma. Para él, completar la carrera representa la culminación de un proceso que comenzó con niveles educativos básicos y que, con perseverancia, lo llevó hasta la universidad.

Dentro de la cárcel finalicé mis estudios de primaria, secundaria y ahora universitaria con la UNED; gracias a la perseverancia y la disciplina y sobre todo saber aprovechar las oportunidades conseguí mi licenciatura”, comentó Arroyo.

El nuevo profesional también destacó el respaldo que recibió durante el proceso. Según relató, el acompañamiento de su familia, profesores, policías y funcionarios de Adaptación Social fue determinante para alcanzar la meta que se había propuesto mientras cumplía su condena.

Gracias a las oportunidades que me dieron dentro de la cárcel y al apoyo de mi familia, los profesores, policías y de Adaptación Social, pude lograrlo”, afirmó.

Arroyo calificó su graduación como una bendición y aseguró que recibir el título le deja una sensación gratificante, debido al esfuerzo y trabajo que implicó completar la carrera. También hizo referencia a la responsabilidad que, según sus propias palabras, mantiene con la sociedad mientras cumple su condena.

El caso de Arroyo fue uno de los momentos destacados de una ceremonia que evidenció el avance académico de otras nueve personas privadas de libertad. Los graduados obtuvieron títulos en Administración de Empresas, Registros Médicos y Estadística de Salud y Administración de Empresas con énfasis en Mercadeo.

En el grupo, siete personas recibieron el Diplomado en Administración de Empresas: Germán Bolaños Obando, Hanzel Calderón Mora, Michael Espinoza Vásquez, Norman García Osorio, José McCarthy Vactor, Gustavo Ordoñez Viales y Manuel Sánchez Quesada. Juan Eliécer Miranda Zúñiga obtuvo el Bachillerato en Registros Médicos y Estadística de Salud, mientras que Didier Pescod Hernández se graduó como licenciado en Administración de Empresas con énfasis en Mercadeo.

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Durante el acto, el ministro de Justicia y Paz a. i., Nils Ching Vargas, destacó el valor de las decisiones que toman las personas durante su proceso de formación. “Ustedes superaron las pruebas y culminaron su carrera, tomaron la decisión de aprovechar la oportunidad que se les brindó para salir adelante”, señaló.

La vicerrectora de Docencia de la UNED, Mildred Acuña Sosa, resaltó que la condición de privación de libertad no debe convertirse en una barrera para acceder a la educación. “Estoy convencida de que la educación transforma vidas”, expresó durante la actividad.

El jefe de la sede de la UNED en La Reforma, Juan Pablo Camacho Calderón, explicó que estas graduaciones son posibles gracias al trabajo coordinado entre la universidad y el Ministerio de Justicia y Paz. También reconoció que el proceso educativo enfrenta limitaciones propias de un centro penal, pero defendió la continuidad de este tipo de iniciativas.

Para Carlos Arroyo, el diploma representa mucho más que el cierre de una carrera universitaria. Después de 20 años tras las rejas, su recorrido académico le permitió completar los tres niveles de formación que cursó dentro del sistema penitenciario: primaria, secundaria y universidad. Ahora suma una licenciatura con honores a una historia marcada por la disciplina, el esfuerzo y la decisión de aprovechar las oportunidades educativas disponibles durante su permanencia en prisión.