Cartago y Zarcero concentran gran parte de la producción de un cultivo fundamental para la economía rural y la alimentación de los costarricenses.
Detrás de cada papa que llega a la mesa de los costarricenses existe el trabajo de cientos de agricultores y sus familias, principalmente en Cartago y Zarcero, dos zonas que se han consolidado como el corazón de esta actividad agrícola en el país.
Actualmente, más de 1.150 familias dependen de la producción de este cultivo, que constituye una importante fuente de empleo y desarrollo económico para numerosas comunidades rurales.
Precisamente, el pasado sábado 8 de agosto se conmemoró el Día Nacional de la Papa, fecha que sirvió para reconocer la labor de quienes mantienen viva una actividad que forma parte de la tradición agrícola costarricense.
La Cámara Costarricense de Productores de Papa destacó que cada cosecha implica enfrentar retos cada vez mayores, entre ellos los efectos del cambio climático, el incremento en los costos de producción y las nuevas exigencias del mercado.
A pesar de estas dificultades, los productores continúan apostando por una agricultura responsable, sostenible y de calidad.
“Detrás de cada papa cosechada hay historias de trabajo, tradición y compromiso con el país”, destacó Fabián Segura, presidente de la Cámara Costarricense de Productores de Papa de Costa Rica.
El representante del sector resaltó además que las familias paperas generan empleo, dinamizan las comunidades rurales y desempeñan un papel importante en la seguridad alimentaria nacional.
La papa también mantiene un lugar relevante dentro de la dieta de los costarricenses debido a su valor nutricional, versatilidad y amplio consumo, características que la convierten en un cultivo estratégico para el sector agropecuario.
Desde la Cámara hicieron un llamado a los consumidores para preferir la papa producida en Costa Rica, como una manera directa de respaldar a las familias agricultoras y mantener los recursos dentro de las comunidades productoras.
Cartago y Zarcero continúan siendo las principales zonas paperas del territorio nacional, mientras que la producción local abastece buena parte del consumo de papa fresca de los hogares costarricenses.
Así, más allá de la conmemoración realizada el 8 de agosto, el sector busca poner sobre la mesa una realidad que permanece durante todo el año: detrás de uno de los alimentos más habituales de los hogares del país existen más de mil familias que dependen de que la producción nacional siga teniendo espacio en el mercado.
AM Prensa