El empresario costarricense pasó de desarrollar proyectos vinculados a servicios financieros y activos digitales a convertirse, junto con su hermano y un socio salvadoreño, en propietario de un club de Primera División.
El nombre de José Ortiz comenzó a sonar con fuerza en Costa Rica esta semana por ser uno de los hombres detrás de la llegada de Marcel Hernández al fútbol salvadoreño, pero su historia en ese país comenzó mucho antes y por una razón completamente distinta al fútbol.
Ortiz es costarricense, oriundo de Cartago y actualmente es uno de los propietarios del Inter Santa Tecla, equipo de la Primera División de El Salvador.
Su llegada a suelo salvadoreño estuvo ligada inicialmente a los negocios y al desarrollo que comenzó a experimentar ese país alrededor del Bitcoin y los activos digitales.
Según contó Ortiz en entrevista con AM Prensa, el primero en trasladarse fue su hermano Ricardo, debido a que ambos ya desarrollaban proyectos relacionados con este sector.
“Cuando se aprobó la Ley Bitcoin acá en El Salvador, eso fue la oportunidad. Visualizamos que el país se iba a convertir en el epicentro de esta economía digital”, recordó.
Tiempo después, José siguió los pasos de su hermano y también se instaló en El Salvador para fortalecer sus operaciones empresariales y formar la compañía Unique Capital.
De los negocios financieros al fútbol
Ortiz y su hermano están vinculados a Unique Capital, empresa que, según explicó, ofrece diferentes servicios financieros.
El empresario aseguró que cuentan con autorización en El Salvador para brindar servicios relacionados con Bitcoin, además de mantener operaciones financieras tradicionales.
Sin embargo, el fútbol no aparecía inicialmente dentro de sus planes.
Todo comenzó cuando un amigo le presentó a la persona que en ese momento administraba un club y surgió la posibilidad de que su empresa se convirtiera en patrocinadora.
Lo que parecía ser únicamente un acuerdo comercial terminó cambiando por completo.
Ortiz relató que el administrador atravesaba dificultades económicas para sostener al equipo e incluso solicitó un préstamo para poder cubrir una planilla.
“Nos dijo que no le había llegado dinero de los patrocinadores, que estaba esperando una transferencia y entonces le hicimos el préstamo”, contó.
Pero llegó el momento de pagar la siguiente planilla y el problema continuaba.
Fue entonces cuando Ortiz y sus socios comenzaron a involucrarse mucho más directamente para conocer qué ocurría con las finanzas del equipo.
“La segunda planilla llegó y de nuevo esta persona no tenía dinero. Entonces ya hablamos y le dijimos: ‘De una u otra manera estamos involucrados con el club y queremos saber qué es lo que pasa’”, explicó.
AM Prensa
De patrocinadores a dueños
La situación económica se volvió insostenible y finalmente surgió una oportunidad inesperada: asumir completamente el proyecto.
Ortiz y su hermano Ricardo conversaron directamente con quien poseía los derechos del club y decidieron dar el paso.
“Tomamos la decisión de manejarlo al 100% y adquirir el club nosotros”, afirmó.
Actualmente, el Inter Santa Tecla pertenece a tres socios.
“Somos tres los dueños del club: mi hermano, yo y una persona acá en El Salvador”, explicó.
El equipo apenas comienza su recorrido en la máxima categoría salvadoreña y Ortiz reconoce que administrar un club profesional ha sido mucho más complejo de lo que podía imaginar.
“Es complejo. No es algo sencillo, requiere mucho tiempo, son muchas personas involucradas. Profesionalizar no ha sido sencillo”, reconoció.
Invirtieron para transformar el club
Desde que asumieron el proyecto, los empresarios costarricenses han buscado desarrollar una estructura más profesional.
Ortiz destacó que recientemente inauguraron un centro de alto rendimiento para los jugadores y también instalaron una clínica de rehabilitación equipada para atender lesiones.
Los resultados deportivos también comienzan a aparecer.
El club consiguió avanzar hasta los cuartos de final en uno de sus primeros torneos en Primera División y ahora pretende dar un paso más.
Parte de esa transformación también tuvo sello costarricense con la contratación del técnico Luis Antonio Marín.
“Muchas de las cosas empezaron a cambiar cuando trajimos a Luis Marín”, señaló Ortiz.
Una vieja conexión con Cartago
Aunque hoy su vida empresarial se desarrolla principalmente entre Costa Rica y El Salvador, Ortiz mantiene una estrecha conexión con Cartago.
Precisamente allí nació hace años su relación con Marcel Hernández.
Mucho antes de pensar en llevarlo al Inter Santa Tecla, Ortiz era cliente del delantero cubano cuando este comenzaba a impulsar MH Sport y comercializaba ropa alusiva al Cartaginés.
“Yo le compraba ropa a Marcel cuando él hacía ropa alusiva a Cartago. Inclusive todavía tengo esa ropa”, recordó.
Con el paso de los años aquella relación comercial terminó convirtiéndose en una amistad.
Ortiz incluso recuerda las prendas de “Cartago Vive” que Hernández vendía durante aquellos años.
Esa cercanía terminaría teniendo consecuencias mucho tiempo después.
Ahora, el mismo empresario que un día le compraba ropa a Marcel en Cartago es uno de los propietarios del equipo que le abrió las puertas para iniciar una nueva etapa deportiva y empresarial en El Salvador.
La historia de José Ortiz terminó así tomando un giro inesperado: llegó atraído por las oportunidades económicas que ofrecía El Salvador, entró al fútbol prácticamente por accidente y hoy es dueño de un club de Primera División que acaba de realizar uno de los movimientos más llamativos y comentados en el fútbol costarricense y por supuesto Centroamericano.