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Lito Pérez , un estadio fantasma que también afecta a Puntarenas

AM Prensa

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Las restricciones de aforo por permisos sanitarios y municipales mantienen al histórico estadio Lito Pérez lejos de su ambiente habitual. En FOX Sports Costa Rica señalaron que el problema no solo afecta al Puntarenas FC y a su afición: también golpea la actividad comercial y económica del Puerto.
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El estadio Lito Pérez, uno de los escenarios más tradicionales y emblemáticos del fútbol costarricense, atraviesa una situación que va mucho más allá de lo deportivo.

En un comentario realizado en FOX Sports Costa Rica, los panelistas pusieron sobre la mesa una realidad que preocupa: el reducto porteño no puede recibir actualmente la cantidad de aficionados que históricamente ha acompañado al equipo.

Las limitaciones relacionadas con permisos sanitarios, requisitos municipales y aforo han reducido considerablemente la posibilidad de que Puntarenas FC pueda utilizar su estadio con todo el potencial que representa jugar en casa.

Y la imagen que queda, según la descripción de los propios comentaristas, es contundente: “un estadio fantasma”.

Un problema que trasciende al fútbol

El impacto no se limita a las gradas.

Puntarenas es una ciudad donde el fútbol, especialmente cuando juega el equipo local, genera movimiento alrededor del estadio. Aficionados que llegan desde diferentes zonas, transporte, restaurantes, comercios, vendedores y otros negocios se benefician de esa concentración de personas.

Cuando el Lito Pérez no puede llenarse, toda esa dinámica se reduce.

Menos aficionados significa también menos personas consumiendo en los alrededores y menos movimiento para una economía local que tradicionalmente encuentra en los días de partido una oportunidad importante para generar ingresos.

Por eso, el problema del estadio termina convirtiéndose también en un problema para el propio Puerto.

Puntarenas pierde una de sus grandes fortalezas

Para cualquier equipo jugar como local debería significar una ventaja.

En Puntarenas, esa ventaja históricamente ha estado asociada al ambiente del Lito Pérez, a la presión de su afición y a una grada que puede convertirse en un jugador más.

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Pero las restricciones actuales provocan que el club no pueda explotar completamente ese factor.

El equipo pierde parte del respaldo que podría tener desde las tribunas y, al mismo tiempo, deja de aprovechar una importante fuente de ingresos por concepto de taquilla y actividad comercial.

Una imagen que preocupa

La expresión utilizada en FOX Sports Costa Rica resume el sentimiento: un “estadio fantasma”.

No porque haya desaparecido el fútbol ni porque Puntarenas haya perdido a su afición, sino porque las condiciones actuales impiden que ese histórico escenario luzca como debería.

La afición sigue estando.

El problema es que no siempre puede entrar en la cantidad que el recinto y la tradición porteña demandan.

Y mientras la situación no encuentre una solución definitiva, la preocupación seguirá creciendo: porque detrás de las puertas del Lito Pérez no solamente está en juego el espectáculo de un partido de fútbol, sino también una parte importante de la identidad y de la actividad económica de Puntarenas.

El desafío ahora será determinar cuánto tiempo más puede permanecer el histórico escenario en estas condiciones y qué soluciones deberán encontrarse para que el Lito Pérez vuelva a convertirse en el hervidero que históricamente ha sido. Porque cuando el fútbol pierde público, el golpe también termina sintiéndose fuera de la cancha.