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Iglesia de Costa Rica envía 20 mil hostias a Cuba ante escasez de harina y apagones

AM Prensa

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La donación fue elaborada por la Fábrica de Hostias de la Conferencia Episcopal de Costa Rica y enviada a la Iglesia cubana para la celebración de la Santa Misa.
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Redacción- La Iglesia católica de Costa Rica envió una donación de 20 mil hostias a Cuba, en respuesta a las dificultades que enfrenta la Iglesia de ese país para producir las formas utilizadas durante la celebración de la Santa Misa.

La escasez de materias primas, principalmente harina, además de los constantes apagones eléctricos en la isla, han afectado desde hace varias semanas la producción de hostias, según informó la Conferencia Episcopal de Costa Rica.

El padre Ricardo Cerdas Guntanis, secretario adjunto de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, confirmó el envío de las 20 mil hostias, que fueron elaboradas en la Fábrica de Hostias de la Conferencia Episcopal.

Esta fábrica produce regularmente las formas que son distribuidas a diócesis y parroquias costarricenses a través de las tiendas La Sacristía.

Donación llegó a La Habana

El paquete fue enviado a Cuba y recibido por el padre José Araya, de la Congregación del Santísimo Redentor, quien durante varios años prestó servicio religioso en Costa Rica.

El sacerdote es recordado especialmente por su labor en la Parroquia de La Agonía, en Alajuela.

Costa Rica no es el único país que ha respondido ante las dificultades de la Iglesia cubana. Panamá y Puerto Rico también han enviado donaciones de hostias para contribuir con la celebración de las misas en la isla.

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Ante estos gestos de solidaridad, el cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de La Habana, destacó el significado de la ayuda recibida entre las iglesias de la región.

Según el cardenal, estas donaciones representan un signo de comunión entre las Iglesias y una expresión concreta de la unidad que nace de la Eucaristía.

El envío desde Costa Rica se suma así a las muestras de solidaridad de iglesias de otros países latinoamericanos con las comunidades católicas cubanas, que enfrentan dificultades para disponer de los insumos necesarios para sus celebraciones religiosas.