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De Limón a Nueva York: La DEA ya se llevó extraditado a “Macho Coca” a Estados Unidos

Gilbert Bell, alias Macho Coca

AM Prensa

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Gilbert Hernán de los Ángeles Bell Fernández fue entregado este jueves a las autoridades estadounidenses para enfrentar en Nueva York una causa por presunto narcotráfico internacional. La DEA asegura que llegó a negociar con agentes encubiertos el envío de unos 700 kilos de cocaína.
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Gilbert Hernán de los Ángeles Bell Fernández, conocido como “Macho Coca”, dejó Costa Rica este jueves 13 de agosto extraditado hacia Estados Unidos, donde deberá enfrentar a la justicia por una causa relacionada con presunto tráfico internacional de drogas.

La entrega pone fin a un largo proceso judicial y marca un momento histórico en la trayectoria de uno de los hombres que durante años estuvo bajo la lupa de las autoridades costarricenses y estadounidenses por sus presuntos vínculos con el narcotráfico en el Caribe.

Bell Fernández es requerido por la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, donde las autoridades estadounidenses lo señalan como presunto líder de una organización dedicada al acopio y distribución de grandes cantidades de cocaína desde Costa Rica hacia Estados Unidos.

Con su salida del país, “Macho Coca” se convierte en el tercer costarricense extraditado hacia Estados Unidos desde que la reforma constitucional abrió la posibilidad de entregar nacionales por delitos relacionados con narcotráfico internacional y terrorismo.

Junto a Macho Coca también fue extraditado el colombiano nacionalizado costarricense Gabriel Lozano Bonilla, alias Compadre, quien también afronta una causa penal en Estados Unidos por narcotráfico.

Antes fueron enviados a territorio estadounidense el exmagistrado y exministro de Seguridad Celso Gamboa Sánchez y Edwin Danney López Vega, conocido como “Pecho de Rata”.

La DEA logró sentarse a negociar con él

Uno de los puntos más comprometedores de la investigación estadounidense surgió mediante una operación encubierta de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).

Según la acusación que sustenta la extradición, agentes encubiertos lograron infiltrarse y mantener acercamientos con la supuesta organización de Bell Fernández.

Las autoridades estadounidenses sostienen que los contactos avanzaron al punto de realizar reuniones y negociaciones relacionadas con cocaína.

Como parte de la operación, los investigadores aseguran que recibieron una muestra de aproximadamente un kilogramo de cocaína para verificar la calidad de la droga.

Pero la investigación fue todavía más lejos.

En agosto de 2023, según el expediente estadounidense, “Macho Coca” habría negociado con quienes creía que eran compradores de droga el envío de aproximadamente 700 kilogramos de cocaína con destino final a Nueva York.

Bell desconocía, según la investigación, que estaba negociando con personas que colaboraban con las autoridades estadounidenses.

Parte de esos encuentros y conversaciones habrían quedado registrados mediante grabaciones de audio y video que posteriormente fueron incorporadas como evidencia.

Estados Unidos ya lo tenía en la mira

El nombre de “Macho Coca” llevaba años apareciendo en informes relacionados con presunto narcotráfico, pero en noviembre de 2023 Estados Unidos dio un paso que elevó considerablemente la presión contra el empresario limonense.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), perteneciente al Departamento del Tesoro estadounidense, incluyó a Bell Fernández en su lista de personas sancionadas.

El Departamento del Tesoro lo describió entonces como uno de los traficantes de drogas más prolíficos de Limón y aseguró que movilizaba grandes cantidades de cocaína.

Estados Unidos también sostuvo que algunas embarcaciones vinculadas con Bell habrían sido utilizadas para el traslado y transbordo de drogas.

La sanción provocó el bloqueo de propiedades e intereses económicos que pudiera mantener bajo jurisdicción estadounidense y restringió las transacciones financieras con ciudadanos y empresas de ese país.

El caso PetroCoca complicó inicialmente su salida

Mientras Estados Unidos avanzaba con el procedimiento para llevarlo ante una corte de Nueva York, “Macho Coca” permanecía detenido en Costa Rica por una investigación relacionada con presunto robo de combustible.

Se trataba del denominado caso PetroCoca, en el cual las autoridades investigaron una estructura dedicada supuestamente a sustraer combustible de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope).

Ese expediente se convirtió durante varios meses en uno de los principales obstáculos para ejecutar la entrega de Bell Fernández.

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La extradición había sido autorizada de manera diferida, es decir, Estados Unidos podía recibirlo, pero primero debían resolverse las causas pendientes que mantenía en territorio costarricense.

Finalmente, el Tribunal Penal de Limón aprobó un criterio de oportunidad solicitado por el Ministerio Público en la causa por presunto robo agravado de combustible, con lo cual quedó despejado el principal obstáculo interno para su extradición.

Primero le dijeron que no

El camino hasta Estados Unidos tampoco fue sencillo.

En marzo de este año, el Tribunal Penal de Limón rechazó inicialmente la extradición al considerar que no podía aplicarse retroactivamente la reforma constitucional que permite entregar ciudadanos costarricenses a otros países.

La Fiscalía y la Procuraduría General de la República apelaron la resolución.

El Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José posteriormente revocó aquella decisión y determinó que la extradición sí procedía.

Estados Unidos tuvo entonces que presentar una serie de garantías exigidas por Costa Rica antes de recibir al limonense.

Entre las condiciones está que Bell Fernández no sea sometido a pena de muerte, que no reciba prisión perpetua y que una eventual pena privativa de libertad no supere los 50 años.

Además, deberá ser juzgado únicamente por los hechos contemplados dentro del procedimiento de extradición.

De empresario limonense a acusado en Nueva York

Durante años, Bell Fernández mantuvo públicamente una imagen ligada a actividades empresariales en Limón, especialmente relacionadas con pesca y construcción.

Paralelamente, su nombre aparecía constantemente en investigaciones policiales.

Las autoridades lo describieron durante años como un hombre que operaba con un bajo perfil, con estrictas medidas de seguridad y especial cuidado con sus comunicaciones.

Incluso enfrentó investigaciones anteriores relacionadas con presunto narcotráfico y legitimación de capitales que no terminaron en una condena.

Ahora, su situación cambia radicalmente.

Este jueves dejó de estar bajo custodia exclusivamente costarricense y pasó a manos de las autoridades estadounidenses.

Su próximo escenario judicial será Nueva York.

Será allí donde Gilbert Bell Fernández deberá responder por las acusaciones que durante años fueron construyendo las autoridades norteamericanas y por aquella operación encubierta en la que, según la DEA, llegó a negociar cientos de kilos de cocaína sin saber que al otro lado de la mesa estaban personas que trabajaban para Estados Unidos.

Bell Fernández mantiene su condición de inocente mientras no exista una sentencia firme que determine lo contrario.