Argenis Fernández Méndez, conocido como “Correcaminos”, se presentó ante el Tribunal Penal de Pococí y comenzó a cumplir una sentencia por dos delitos de relaciones sexuales con una persona menor de edad
Argenis Fernández Méndez fue durante años un rostro conocido del fútbol costarricense. Pasó por distintos clubes, defendió a Costa Rica en selecciones juveniles, tuvo una experiencia en la MLS y vivió una de sus mejores etapas deportivas con Liga Deportiva Alajuelense.
Ahora, una década después de su retiro, su nombre vuelve a aparecer en la escena pública por un motivo completamente diferente al fútbol.
El exjugador, conocido durante su carrera como “Correcaminos”, comenzó a descontar una condena de cuatro años de prisión luego de presentarse ante el Tribunal Penal de Pococí el jueves 13 de agosto.
La sentencia lo declaró autor responsable de dos delitos de relaciones sexuales con una persona menor de edad.
La defensa intentó revertir el fallo mediante diferentes recursos, pero las gestiones no consiguieron dejar sin efecto la condena.
Una sentencia que llegó hasta las últimas instancias
El proceso judicial continuó después de la primera sentencia.
La defensa recurrió ante el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal y cuestionó, entre otros aspectos, la supuesta falta de objetividad e imparcialidad de uno de los integrantes del tribunal que conoció originalmente el caso.
También planteó argumentos relacionados con las condiciones físicas de un gimnasio ubicado en la vivienda de Fernández y sostuvo que determinadas situaciones descritas durante el proceso no podían haber ocurrido de la manera señalada.
Los argumentos fueron rechazados.
El Tribunal de Apelación realizó una revisión integral de la sentencia y mantuvo la pena de cuatro años de prisión.
En su análisis, los jueces consideraron que algunos de los cuestionamientos planteados por la defensa se sustentaban en apreciaciones “especulativas, superficiales y subjetivas”, por lo que no encontraron motivos suficientes para anular la resolución original.
El testimonio de la víctima tuvo un peso determinante
Uno de los elementos centrales en la valoración del caso fue el testimonio de la víctima.
El Tribunal de Apelación mantuvo la credibilidad que había sido otorgada originalmente a esa declaración, descrita durante el proceso como amplia, detallada y consistente.
Ese aspecto resultó determinante para que la sentencia superara la etapa de apelación.
La instancia superior revisó los cuestionamientos de la defensa, pero concluyó que estos no eran suficientes para modificar la valoración probatoria realizada por el tribunal que dictó la condena.
El caso llegó hasta la Sala Tercera
La defensa todavía tuvo una última posibilidad de intentar modificar el desenlace judicial.
El expediente llegó a la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia mediante un recurso de casación.
Sin embargo, el único motivo planteado fue declarado inadmisible mediante una resolución emitida el 13 de agosto de 2026, a las 8 a. m. La decisión contó con el voto salvado de una magistrada suplente.
Ese mismo día, Fernández se presentó ante el Tribunal Penal de Pococí para ponerse a las órdenes de las autoridades.
Posteriormente, el Poder Judicial comunicó al Instituto Nacional de Criminología lo correspondiente para que comenzara a descontar la pena impuesta.
A partir de esta etapa, los asuntos relacionados con la ejecución de la condena pasan a la competencia del respectivo Juzgado de Ejecución de la Pena.
El “Correcaminos” que brilló en Alajuelense
Antes de este capítulo judicial, Fernández construyó una carrera vinculada al fútbol.
El exatacante pasó por equipos como Santos de Guápiles, Municipal Liberia, Cariari y Alajuelense, entre otros.
Con la Liga formó parte de una etapa especialmente exitosa para el club, en la que los rojinegros consiguieron un tricampeonato entre 2010 y 2011.
También representó a Costa Rica en el Mundial Juvenil de Canadá 2007 y tuvo una experiencia en el New England Revolution de la MLS.
Su velocidad terminó convirtiéndose en una de sus principales características y dio origen al apodo de “Correcaminos”, con el que fue identificado durante su carrera.
Fernández dejó el fútbol profesional en 2016 después de verse afectado por una lesión lumbar que complicó su continuidad como jugador.
Ahora, diez años después de aquel retiro, su historia tomó un rumbo completamente distinto.
Ya no son los goles, los títulos ni las canchas los que marcan su presente.
La condena de cuatro años de prisión quedó firme tras los recursos presentados por su defensa, y desde el 13 de agosto Fernández inició una nueva etapa bajo el cumplimiento de la pena establecida por los tribunales de justicia.