La pareja firmó un acuerdo de separación de bienes apenas un día antes de darse el “sí”. El acta matrimonial también reveló quiénes fueron los cuatro testigos de una de las bodas más secretas del año.
Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez lograron mantener su boda prácticamente alejada de los reflectores, pero poco a poco comienzan a salir a la luz detalles de la ceremonia privada con la que sellaron oficialmente una relación de casi una década.
Y uno de ellos ha llamado especialmente la atención: la pareja llegó al matrimonio con sus fortunas protegidas y claramente separadas.
Antes de convertirse oficialmente en marido y mujer, el futbolista portugués y la modelo y empresaria firmaron un acuerdo prenupcial bajo un régimen de separación de bienes, según información conocida a partir de su documentación matrimonial.
Un acuerdo firmado antes de la boda
Cristiano y Georgina contrajeron matrimonio civil el pasado 11 de agosto en Cascais, Portugal, en una ceremonia marcada por la discreción.
Sin embargo, un día antes del enlace, el 10 de agosto, ambos habrían formalizado en Lisboa el acuerdo que determina cómo se manejarán sus respectivos patrimonios durante el matrimonio.
¿En términos sencillos qué significa?
Bajo este régimen, cada uno conserva como propios los bienes que ya poseía antes de casarse y también aquellos que adquiera individualmente después del matrimonio. Los activos que eventualmente compren de manera conjunta, en cambio, podrán pertenecer a ambos.
La decisión resulta especialmente llamativa por el enorme patrimonio que rodea a Cristiano Ronaldo, convertido durante su carrera en uno de los deportistas con mayores ingresos del planeta, pero también porque Georgina ha construido en los últimos años su propia carrera como empresaria, modelo y figura internacional.
Por eso, más que dejar todo el patrimonio familiar bajo una misma bolsa, ambos optaron por mantener jurídicamente diferenciadas sus fortunas.
¿Y la supuesta mensualidad millonaria para Georgina?
Tras conocerse la existencia del acuerdo comenzaron a circular versiones que aseguran que Georgina recibiría una elevada suma mensual en caso de una eventual separación, además de determinadas propiedades.
Sin embargo, esas cifras no aparecen entre los datos confirmados del acta matrimonial divulgados por fuentes periodísticas de mayor respaldo, por lo que deben manejarse, por ahora, como información no confirmada.
Lo que sí ha quedado establecido es la existencia del acuerdo prenupcial y el régimen de separación de bienes elegido por la pareja.
Cuatro testigos y una boda lejos del espectáculo
El documento matrimonial también permitió conocer otro detalle que hasta ahora se mantenía prácticamente en secreto: cuatro personas fueron testigos de la unión.
Se trata de Miguel Paixão, amigo cercano de Cristiano Ronaldo; Ivana Rodríguez, hermana de Georgina; y el matrimonio formado por José Rodríguez Sangil y Mónica González Martínez.
El reducido grupo confirma el carácter extremadamente privado que la pareja quiso darle a uno de los enlaces más esperados del mundo del espectáculo y el deporte.
La boda se celebró en Cascais y la noticia fue confirmada oficialmente por el equipo del futbolista. Cristiano y Georgina también compartieron posteriormente imágenes en las que mostraron sus alianzas.
Las ausencias que generaron preguntas
Otro detalle que llamó la atención en Portugal fue la ausencia de algunos miembros de la familia de Cristiano entre los testigos, incluida su madre, Dolores Aveiro.
Las especulaciones no tardaron en aparecer, pero hasta el momento no existe evidencia que permita hablar de una ruptura familiar.
De hecho, familiares del jugador reaccionaron afectuosamente en redes sociales después de conocerse el enlace, debilitando las versiones que intentaban presentar las ausencias como señal de algún conflicto.
Una década juntos antes de llegar al altar
Cristiano y Georgina iniciaron su historia alrededor de 2016, cuando ella trabajaba en una tienda Gucci en Madrid y él todavía era una de las grandes estrellas del Real Madrid.
Desde entonces han construido una familia y han vivido entre España, Italia, Inglaterra y, actualmente, Arabia Saudita, donde Ronaldo juega para el Al-Nassr.
Después de años de especulaciones sobre cuándo llegaría la boda, la pareja terminó escogiendo justamente lo contrario a una celebración mediática: un matrimonio civil íntimo, pocos testigos y máxima privacidad.
Eso sí, ahora que los documentos comienzan a revelar cómo organizaron legalmente su nueva etapa, parece que Cristiano y Georgina tuvieron algo muy claro antes de decir “sí, quiero”: amor y patrimonio pueden compartir una vida sin necesidad de compartir una misma cuenta.