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Jueves 1 de octubre de 2026

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La indisciplina... Una triste y preocupante constante en Alajuelense

José Salvatierra en su paso por la Liga

· 3 min de lectura
La indisciplina... Una triste y preocupante constante en Alajuelense
La indisciplina... Una triste y preocupante constante en Alajuelense. Fotografía: AM Prensa.

No todo lo que pesa en la historia reciente de la Liga Deportiva Alajuelense se mide en títulos. Hay una sombra que aparece cada cierto tiempo y vuelve a incomodar: la disciplina.

Desde 2005 a la fecha, el club ha tenido que apagar incendios que no nacen en la cancha. El caso de Froylán Ledezma es uno de los primeros que todavía se recuerdan cuando se habla de rebeldía en el camerino. Un talento enorme, sí. Pero también episodios como abandonar entrenamientos en plena concentración que dejaron una señal clara: algo no estaba bien puertas adentro.

Años después, el paso del afamado futbolista internacional salvadoreño Eliseo “Cheyo” Quintanilla terminó siendo más noticia por lo extra futbolístico que por su aporte en la cancha. Indisciplina, cuestionamientos y una salida que dejó más dudas que recuerdos positivos.

El nombre de José Salvatierra también entró en la conversación en su momento, no por un error menor, sino por un accidente de tránsito vinculado al consumo de alcohol en el 2012. Un episodio que golpeó fuerte la imagen de un jugador identificado con la institución y volvió a poner el foco en la conducta fuera del estadio.

Y cuando parecía que eran capítulos cerrados, nuevas historias volvieron a encender la polémica.

Jugadores de alto rendimiento con pruebas positivas en cuanto a consumo de sustancias ilícitas en el 2023 o bien situaciones recientes como el percance automovilístico que tuvo el arquero suplente Byron Mora en abril del 2025 bajo supuesto estado de ebriedad. Sumando a septiembre del mismo año la sonada riña callejera de los jugadores John Paul Ruiz , Dylan Paz, Creichel Pérez y Dylan Aguilar dentro de una conocida área de diversión nocturna al este del centro de San José lo que les costó ser castigados y no convocados para un importante juego de Alajuelense en Honduras contra Olimpia que pese a todo los manudos pudieron sacar la serie y finalmente enrumbarse a la obtención de su tricampeonato centroamericano.

Aunado a ello se suma el bochornoso suceso de Alejandro Bran el pasado mes de marzo...

Y en el pasado quedan otros tantos como el del entonces arquero Dexter Lewis, o bien el tema polémico de Alejandro Alpizar y más recientemente el hoy ex manudo Jonathan Moya...

Hechos que suman y reabren el debate sobre los controles internos. Rumores, sí. Pero lo suficientemente constantes como para instalar una duda incómoda.

Aquí es donde la discusión deja de ser sobre nombres y pasa a ser sobre estructura.

Porque cuando los casos se repiten en distintas generaciones, con distintos técnicos y diferentes directivas, ya no parece coincidencia. Parece patrón.

Alajuelense ha invertido, ha crecido, ha modernizado su imagen. Pero cada episodio de indisciplina le recuerda a la afición que hay una batalla silenciosa que todavía no está ganada.

Y la pregunta que muchos evitan, pero que cada escándalo revive, sigue en el aire:

¿Es un problema de individuos… o un reflejo de algo más profundo dentro del club?

Pero la indisciplina, cuando se vuelve costumbre, termina pasando factura.

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