Saltar al contenido

Cartago, Costa Rica

Jueves 1 de octubre de 2026

Noticias de Cartago y Costa Rica, desde 2019
EN

Nacionales

El lado oscuro de los influencers: acoso a menores, grooming y sicariato ponen en crisis a las “estrellas“ de las redes

Denuncias por grooming, investigaciones judiciales y hasta una condena por contratar sicarios golpean la imagen de varios creadores digitales. Las marcas...

Redacción · 4 min de lectura
El lado oscuro de los influencers: acoso a menores, grooming y sicariato ponen en crisis a las “estrellas“ de las redes
El lado oscuro de los influencers: acoso a menores, grooming y sicariato ponen en crisis a las “estrellas“ de las redes. Fotografía: AM Prensa.

Denuncias por grooming, investigaciones judiciales y hasta una condena por contratar sicarios golpean la imagen de varios creadores digitales. Las marcas empiezan a romper contratos y el país debate hasta dónde llega la responsabilidad de quienes influyen a millones.

La fama que nació entre bailes virales, bromas y millones de seguidores ahora enfrenta su lado más oscuro. Varios influencers costarricenses están en el centro de investigaciones por presunto acoso a menores, mientras otro terminó condenado por contratar sicarios.

El escándalo está sacudiendo la industria digital, provocando que marcas y agencias publicitarias rompan contratos para evitar quedar atrapadas en una crisis de reputación.

El primero de los casos y que más repercusión ha generado es el del influencer Mike Blanco, quien ha sido señalado públicamente por presunto acoso sexual con menores a través de redes sociales.

Tras el escándalo, varias empresas reaccionaron rápidamente para evitar que su imagen se viera afectada.

Entre las marcas que anunciaron públicamente la ruptura de relaciones o la suspensión de campañas con el influencer se encuentran Burger King Costa Rica, Kölbi y Tiendas Monge, además de la agencia HV Talentos, que confirmó la cancelación de campañas publicitarias.

La llamada “Sele de Creadores de Contenido” también anunció su separación inmediata del influencer, mientras que algunas marcas comenzaron a eliminar contenidos donde aparecía.

El caso de Mike Blanco no es el único que sacude el mundo digital.

En medio del escándalo también han surgido denuncias contra otros creadores de contenido. Entre los nombres que han trascendido se encuentran Bb7 y el usuario conocido como Thepusshoss2.0, quienes fueron denunciados ante el Patronato Nacional de la Infancia por presuntos contactos inapropiados con menores mediante redes sociales.

Además, durante las últimas horas también comenzó a circular el nombre del artista Baleron en medio de señalamientos en redes sociales relacionados con posibles conductas inapropiadas en conversaciones con menores.

Las autoridades han reiterado que en estos casos corresponde a las instancias judiciales determinar responsabilidades, pero el impacto mediático ya golpea con fuerza al ecosistema de influencers.

Qué es el grooming y qué dice la ley en Costa Rica

Muchos de los señalamientos recientes giran alrededor del delito conocido como grooming.

El grooming ocurre cuando una persona adulta utiliza internet, redes sociales o aplicaciones de mensajería para acercarse a una persona menor de edad con el fin de manipularla, ganarse su confianza y posteriormente intentar obtener contenido sexual, sostener conversaciones de carácter sexual o concretar un encuentro.

En Costa Rica esta conducta está tipificada como delito.

La legislación establece que quien contacte a una persona menor de edad por medios electrónicos con fines sexuales puede enfrentar penas de hasta cinco años de prisión.

La normativa busca proteger a niños, niñas y adolescentes frente a los riesgos que pueden surgir en plataformas digitales.

Un caso extremo: sicariato vinculado a un influencer

El golpe más fuerte para la imagen del sector llegó con un caso que terminó en los tribunales.

El creador digital Ignacio Herrera Herrera fue condenado luego de comprobarse que ofreció dinero para contratar sicarios con el fin de asesinar a una mujer.

La sentencia contra Herrera, junto con otros implicados en el caso, marcó uno de los episodios más graves vinculados al entorno de influencers en el país.

Este hecho evidenció que el escándalo ya no se limita a polémicas en redes sociales, sino que incluso ha llegado a convertirse en un caso criminal con condenas judiciales.

La acumulación de denuncias por presunto grooming, investigaciones abiertas y una condena por sicariato ha provocado una fuerte sacudida en el mundo de los influencers costarricenses.

Para las marcas, el riesgo reputacional se volvió demasiado alto.

Empresas que antes apostaban por creadores digitales para promocionar productos ahora están revisando con lupa a quiénes contratan, conscientes de que una polémica puede convertirse en una crisis de imagen en cuestión de horas.

El fenómeno también genera un efecto colateral: la desconfianza hacia todo el ecosistema de influencers.

Muchos creadores de contenido que no tienen relación con estos hechos podrían verse afectados por una industria que ahora enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia en Costa Rica.

Y la gran pregunta que queda abierta es si esta crisis marcará un antes y un después en el negocio de la fama digital en el país.

Siga leyendo

Más de Nacionales