“Mi vida se va contigo”: el desgarrador mensaje de un padre tras la trágica muerte de su hija en Cartago
El ciclista Félix Araya despidió a su hija Hilary con palabras que estremecen, luego del mortal accidente de tránsito que le arrebató la vida cuando apenas...
El ciclista Félix Araya despidió a su hija Hilary con palabras que estremecen, luego del mortal accidente de tránsito que le arrebató la vida cuando apenas acababa de cumplir 16 años.
El dolor no cabe en palabras, pero Félix Araya encontró en ellas una forma de despedirse de su hija Hilary, fallecida de manera trágica en un accidente de tránsito ocurrido en Cartago.
Su mensaje, publicado en redes sociales, se convirtió en un grito de amor, pérdida y despedida que ha conmovido a cientos de personas dentro y fuera del ciclismo nacional.
“Vuela alto, mi princesa. Que Dios te reciba en el cielo con todos tus sueños. Siempre estuve para ti y lo estaré. El dolor es inexplicable, acabas de cumplir 16 años. Te amo, Hilary, hija mía. Mi vida se va contigo”, escribió Araya, dejando ver la profundidad de una herida imposible de cerrar.
El mensaje continúa con una súplica cargada de ternura y resignación, en la que el padre le pide a su hija que cuide desde el cielo a su hermanita menor y a él mismo, en medio del duelo que hoy marca su vida para siempre.
Hilary perdió la vida tras una colisión entre una motocicleta y un camión, a un kilómetro de la bomba de Cervantes, en dirección a Cartago. La noticia cayó como un balde de agua fría en la comunidad, especialmente entre quienes conocen la trayectoria deportiva de su padre.
Félix Araya es un rostro conocido en el ciclismo costarricense. Corrió tres Vueltas a Costa Rica y formó parte de equipos como Team Montoya y Tiertnicos, razón por la cual distintos sectores del deporte reaccionaron con mensajes de solidaridad y acompañamiento ante la tragedia.
Páginas especializadas, dirigentes y aficionados se unieron al dolor de la familia, recordando que ninguna victoria, podio o meta cruzada se compara con la pérdida de un hijo.
Hoy, más allá del ciclismo, los resultados o las competencias, queda el retrato de un padre roto, aferrado a los recuerdos, intentando aprender a vivir con un vacío que no tiene explicación ni consuelo.