Costa Rica marca el paso en Centroamérica con cirugía que transforma la vida de pacientes con Parkinson
La estimulación cerebral profunda reduce la medicación hasta en un 60 por ciento y mejora casi por completo los síntomas motores, según expertos nacionales.
La estimulación cerebral profunda reduce la medicación hasta en un 60 por ciento y mejora casi por completo los síntomas motores, según expertos nacionales.
En Costa Rica existe un tratamiento que está cambiando por completo la manera en que miles de personas conviven con el Parkinson.
Se trata de la estimulación cerebral profunda, una cirugía avanzada que el país aplicó antes que cualquier otra nación de Centroamérica y que hoy ofrece resultados que sorprenden incluso a los especialistas.
Esta terapia, conocida internacionalmente como DBS, se utiliza cuando los medicamentos dejan de ser suficientes.
Los especialistas explican que permite reducir la cantidad de fármacos en alrededor de un 60 por ciento y que mejora entre un 80 y un 90 por ciento los síntomas motores, como el temblor, la rigidez, la lentitud para moverse y las alteraciones de la marcha. Todo esto se refleja en una recuperación notable de la calidad de vida.
El procedimiento consiste en colocar uno o dos electrodos en un punto específico del cerebro para corregir la actividad eléctrica desordenada que afecta el movimiento. No es una cura, pero sí un recurso decisivo para quienes ya no logran controlar la enfermedad con pastillas.
Los candidatos a esta cirugía deben pasar un proceso estricto de selección que incluye valoraciones neurológicas, estudios de imagen, evaluaciones psiquiátricas y revisiones con trabajo social. Solo quienes cumplen todos los criterios pueden acceder a la intervención.
Aunque la levodopa sigue siendo el tratamiento inicial más efectivo, cerca del 30 por ciento de los pacientes desarrolla con el tiempo efectos adversos o una respuesta irregular, lo que vuelve complejo el manejo de la enfermedad. Para esos casos, la estimulación cerebral profunda se convierte en el paso que permite recuperar estabilidad.
La experiencia de pacientes operados en Costa Rica refleja el potencial de este avance. Muchos relatan que vuelven a caminar con normalidad, a dormir, a mover las manos sin rigidez y a recuperar actividades cotidianas que habían perdido durante años.
El Parkinson es progresivo y sus primeras señales pueden pasar inadvertidas. Temblor, lentitud, problemas de equilibrio, cambios en la postura, rigidez y alteraciones en la voz están entre las características más comunes. Aunque suele aparecer después de los 60 años, también se presenta en adultos jóvenes.
En su mayoría, los casos son esporádicos, sin antecedentes familiares, aunque aproximadamente un 15 por ciento tiene algún componente genético. La enfermedad avanza de manera silenciosa por años antes de mostrar sus primeras señales, por lo que el diagnóstico temprano sigue siendo clave.
Costa Rica se mantiene como referente regional en la aplicación de esta cirugía y en la experiencia acumulada por especialistas nacionales, que ven en esta técnica una herramienta determinante para brindar nuevas oportunidades a los pacientes y a sus familias.