Solo le faltaban tres meses para jubilarse: él es la víctima mortal del accidente del bus de Lumaca
El vecino de Tablón de El Guarco regresaba a casa después de trabajar cuando el autobús perdió el control en Curridabat. Le faltaban solo tres meses para...
El vecino de Tablón de El Guarco regresaba a casa después de trabajar cuando el autobús perdió el control en Curridabat. Le faltaban solo tres meses para jubilarse.
El dolor embarga hoy a la familia de don Olman Quesada Ilama, el hombre de 65 años que falleció tras el accidente del bus de Lumaca ocurrido la tarde del miércoles en Curridabat.
Él viajaba en el asiento delantero cuando, por razones que aún se investigan, la unidad perdió el control y se estrelló violentamente contra un árbol. Aunque las causas no están del todo claras, una versión preliminar apunta a un posible descuido del chofer en los segundos previos al impacto.
Don Olman acababa de finalizar su jornada laboral como oficial de seguridad en una empresa en San José y regresaba en el autobús hacia su hogar en Tablón de El Guarco, en Cartago. Ese trayecto, que hacía a diario, terminó convirtiéndose en la ruta que lo separaría para siempre de los suyos.
Tras el accidente, ocurrido alrededor de las tres de la tarde, fue trasladado de emergencia a un centro médico, donde ingresó en condición crítica.
Durante varias horas luchó por su vida mientras era sometido a una cirugía. Sin embargo, según reportes médicos, sufrió dos paros cardíacos que resultaron irreversibles. Su fallecimiento se confirmó cerca de las seis de la tarde.
Para su familia, amigos y vecinos, la noticia ha sido devastadora. Describen a don Olman como un hombre bondadoso, profundamente creyente y muy cercano a Dios.
Durante más de tres décadas formó parte de la Hermandad de Jesús Nazareno de Cartago, una devoción que marcó su vida. Su participación en procesiones, actividades religiosas y celebraciones de Semana Santa era motivo de orgullo y alegría espiritual para él.
Sus seres queridos recuerdan que, cada Semana Santa, don Olman vivía su fe con especial emoción. “Era su momento del año”, señalaron allegados, quienes aseguran que su compromiso con la hermandad era una de las pasiones más grandes de su vida.
La tristeza aumenta al saber que estaba a solo tres meses de jubilarse. Su familia esperaba celebrarlo a su lado, pero hoy se preparan para despedirlo en medio de un dolor profundo.
Las autoridades continúan investigando las circunstancias que llevaron al conductor a perder el control del bus. Mientras tanto, en Cartago, la comunidad que lo vio crecer y servir en la hermandad se reúne para acompañar a su familia y honrar la memoria de un hombre que siempre puso su fe y su bondad en primer lugar.