Las montañas del Zurquí no ceden y Cartago paga el precio: presas seguirán sin una fecha de alivio
Autoridades confirman que la vía continúa cerrada sin una proyección clara de reapertura, lo que alarga las presas que afectan a miles de conductores entre...
Autoridades confirman que la vía continúa cerrada sin una proyección clara de reapertura, lo que alarga las presas que afectan a miles de conductores entre Turrialba, Paraíso y Cartago Centro
La paciencia vuelve a ser la única opción para quienes viven, estudian o trabajan en Cartago. La Ruta 32 continuará cerrada por tiempo indefinido y, con ello, las presas que desde hace días complican el tránsito entre Turrialba, Paraíso y Cartago Centro seguirán intensificándose durante las próximas jornadas.
El Ministerio de Obras Públicas y Transportes confirmó este sábado que no existe una fecha prevista para reabrir la carretera que conecta Limón con la capital. Las inspecciones realizadas en la zona montañosa evidenciaron nuevos derrumbes, caída de árboles y condiciones inestables del terreno, factores que obligan a extender el cierre total.
Esa decisión golpea directamente a los cartagineses, que desde el inicio del cierre han visto duplicarse y hasta triplicarse los tiempos de recorrido. Las filas de vehículos en la vía que conecta Turrialba con Cartago se han vuelto parte de la rutina diaria, mientras que en zonas como Paraíso, Taras y el centro de Cartago el tránsito se mantiene prácticamente colapsado en horas pico.
Las autoridades habían anunciado la posibilidad de habilitar la Ruta 32 bajo control y horarios restringidos, pero los daños detectados impidieron seguir con ese plan. El MOPT recordó que todo depende de la evolución del clima y de la estabilidad del talud ubicado a la altura del kilómetro 31, donde ya fue necesario dinamitar una enorme roca que ponía en riesgo a los conductores.
Mientras tanto, los trabajos de limpieza continúan, pero el volumen de material, la inestabilidad de la montaña y las lluvias persistentes hacen que el panorama no sea alentador. Cada nuevo deslizamiento obliga a replantear las labores y prolonga aún más la espera.
Para Cartago, esto significa al menos varios días más con presas constantes, rutas saturadas, desvíos improvisados y un tránsito cada vez más lento. Las autoridades piden comprensión y prudencia, mientras miles de habitantes cruzan los dedos para que la montaña les permita recuperar su movilidad lo antes posible.