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¿Por qué las víctimas tardan años en denunciar abusos?

El silencio no es complicidad. Es, muchas veces, una forma de sobrevivir al trauma.¿Por qué una víctima de abuso espera años para hablar? ¿Por qué calla por...

Redacción · 2 min de lectura
¿Por qué las víctimas tardan años en denunciar abusos?
¿Por qué las víctimas tardan años en denunciar abusos?. Fotografía: AM Prensa.

El silencio no es complicidad. Es, muchas veces, una forma de sobrevivir al trauma.¿Por qué una víctima de abuso espera años para hablar? ¿Por qué calla por tanto tiempo? Estas preguntas, que surgen cada vez que se hace pública una denuncia tardía, reflejan más desconocimiento que malicia.

La psicología advierte que el silencio ante la violencia no es olvido: es un refugio, una estrategia para resistir hasta que la persona encuentra la fuerza para alzar la voz.

Casos recientes de figuras públicas que denuncian abusos sufridos en su niñez o adolescencia, a veces décadas después, han reavivado el debate. La sociedad se divide entre quienes muestran empatía y quienes dudan por el tiempo transcurrido. Pero expertos aseguran que no se puede juzgar el silencio sin comprender el peso del trauma.

“Muchas veces, quien agrede es alguien de confianza o con poder sobre la víctima. Eso distorsiona completamente su percepción de lo que está ocurriendo”, explica Álvaro Solano, director de la Escuela de Psicología de la Universidad Fidélitas.

En estas dinámicas, es común que la persona sobreviviente sienta que lo que vive es normal, o peor aún, que es su culpa. Esto activa mecanismos como la disociación y la culpa, formas psicológicas de lidiar con una realidad que resulta insoportable.

En el ámbito deportivo, religioso, familiar o laboral, el miedo a represalias, la vergüenza y la falta de apoyo agravan el silencio. “Hablar puede parecer, literalmente, perderlo todo”, señala Solano.

El contexto también ha jugado en contra. Durante décadas, las instituciones minimizaban o ignoraban las denuncias, enviando un mensaje claro: “mejor quedarse callado”. Sin embargo, en la actualidad el entorno ha cambiado. Hoy existen más espacios seguros, apoyo social y estructuras sensibles —aunque todavía insuficientes— para escuchar a quienes por años guardaron su historia en silencio.

Desde la psicología se entiende que el tiempo emocional no sigue el reloj. “Sanar requiere seguridad, reflexión y acompañamiento. A veces basta una conversación, una entrevista o el testimonio de otra víctima para abrir la puerta al recuerdo reprimido”, agrega Solano.

El llamado de los expertos es claro: no corresponde juzgar ni cuestionar a la víctima. La tarea de investigar y determinar responsabilidades le pertenece a la justicia. A la sociedad le toca escuchar, respetar y creer. Porque cuando entendemos por qué una persona tarda en hablar, damos un paso hacia una cultura menos cómplice del silencio y más solidaria con quienes han sufrido en silencio.

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