(Opinión) Disparos para asustar... ¿Es en serio?
Por: Minor Araya Salguero, Criminólogo – Exjefe OIJ – Especialista SWAT
Por: Minor Araya Salguero, Criminólogo – Exjefe OIJ – Especialista SWAT
Mientras tanto, el sábado 19 de julio, en Matapalo de Abangares, Guanacaste, una vez más se repite una parte oscura de algunas que, por años, han compuesto y hoy componen la mucha y buena historia de nuestra Fuerza Pública.
Muchos han sido los comentarios e incluso artículos en los que hemos llamado fuertemente la atención sobre "cuadros policiales deprimentes" como este, en donde, irrefutablemente, los mandos superiores del Ministerio de Seguridad Pública (MSP) parecen que colocan en franco e innecesario riesgo a sus colaboradores.
Y nada pasa, años han pasado y siempre es lo mismo: nuestros policías preventivos imitando en las calles a los inolvidables Comedy Capers norteamericanos, y no a sus mejores departamentos de policía. ¡Terrible...!
¿Qué esperan los que al timón están en el Ministerio de Seguridad Pública, que les maten otro agente o que este incurra en grave error y se "cargue" a un inocente...?
¿Será que tienen tan medidos a los medios de prensa que apuestan porque la ingenuidad, la complacencia y el conformismo, sin lugar a duda, serán los responsables de cubrir la desgracia y, "colorín colorado, este cuento se ha acabado", al recitar ese viejo y conocido estribillo:
"Esta es una gran y lamentable pérdida, otro desafortunado caso que nos inunda en tristeza. Nuestro más profundo sentimiento..."
Sí, aquello está más trillado que hermosa colina turística...!
Porque, si bien en la función policial, el agente en cualquier momento –dentro del contexto de su trabajo en las calles– puede hasta perder hasta su vida o tomar la de otra persona, este debió haber sido bien entrenado, dirigido y equipado, ¿a efecto de qué...?
De tener mayores posibilidades, más probabilidad de sobrevivir al combate.
Ahora bien, ¿qué podemos apreciar en esta nueva escena policial...?
A agentes de la Fuerza Pública, con toda voluntad y fuerza, tratando de hacer su trabajo. Tratan de restablecer el orden público con mucho valor, pero también con lo que les han dado para trabajar. No tengo crítica negativa, por ende, para quienes hasta "a puño limpio" tratan de hacer valer la Ley, nuestra Ley.
Tres agentes sobre el abierto terreno que, evidentemente, ignoran el término "superioridad policial". ¡Tres contra el mundo...!Tres agentes armados con armas de fuego, como si estas, per se, les colocaran en una posición de ventaja ante el delincuente. Lamentablemente, a estos no se les ha enseñado todo lo que realmente entraña el uso de armas de fuego y sus potenciales desventajas incluso ante el –algunas veces– ignorante "ojo de la justicia".Tres valientes muchachos a los cuales no se les deja más opción que "medirse de tú a tú contra el maleante" en las sinuosas calles del país. Para la esencia de la policía, el agente debe tratar de llevar al delincuente a su espacio, hacia su telaraña de medidas de control, para con esto no dejar al delincuente llevar al agente a su propio terreno, a su propio y peligroso juego.Tres policías que, con algo de suerte, han escuchado del término "armamento menos letal". Ignoran cómo realmente debe operar una policía preventiva profesional. La cuestión de la policía no es solo dar patadas; hay que saber cómo dar estas, a qué, a quién, cuándo, dónde y por qué darles.Tres hombres que, "al verla fea", se ven en la necesidad psicológica y motora de sacar su arma de fuego y disparar para asustar. ¿Disparos de advertencia...? Como dicen nuestros amigos y mentores, los norteamericanos: No way...! Porque, cuando se desenfunda, apunta y dispara, se hace para neutralizar una amenaza real. Querer asustarla no garantiza nada; más aún, se puede perfectamente herir a quien no se pretende lastimar.Tres agentes de policía, sin control, sin entrenamiento, sin equipamiento, sin supervisión. ¿Sin cadena de mando...? Es que, tal cual se lo dije en su momento a un muy experimentado policía del MSP, uno que hoy ocupa un alto e importante cargo: "Por lo general, el ciudadano mide la eficiencia y eficacia de la policía por el desempeño de esta en la calle; lo que el ciudadano ve hacer en las calles..."Tres miembros de la Fuerza Pública que perfectamente hoy –diez días después– podrían estar bajo tierra o, bien, procesados por herir letalmente a uno de los varios transeúntes, vecinos testigos de la trifulca.¿Será tan difícil que alguien, en la Academia o donde sea, les explique sobre el uso de la fuerza? ¿Será tan difícil que se les equipe correctamente, con los utensilios adecuados para servir a la Ley?
¿Será tan difícil que a estos muchachos se les ilustre adecuadamente sobre el uso de armas de fuego? Porque, si bien recuerdo, fue don Daniel Calderón –exdirector de la Fuerza Pública– quien, en enero de 2019, afirmó que, una vez al año, todo el personal de la Fuerza Pública debía satisfactoriamente atender un entrenamiento en armas de fuego.
Porque en Costa Rica, poco o nada, en tan delicada materia policial, con profundidad y argumento, se analiza y evalúa para procurar un mejoramiento continuo.
O bien, ¿será que ya son permitidos los disparos al suelo, a efecto de intimidar al oponente, esto sin importar herir de muerte a un niño o a su madre, envueltos en tan repugnante ambiente...?
Presumo que estamos muy lejos de ver a nuestra policía preventiva utilizando debidamente armas de electro-pulso, pero ¿la grandiosa PR-24 o, bien, el bastón de acero expandible...?
¿Por años, qué ha pasado en el MSP, que sobre el desempeño policial, nada parece haber cambiado...? Que varias escenas como la acá bajo cuestión ya hemos observado en otras zonas del país.
"A mano pelada", este es el estilo de pelea, de técnica de arresto, que por años hemos visto utilizar a nuestros policías en el cumplimiento de su deber. Se supone –por lo que se aprecia– no tienen opción, es lo que les dan, y nadie cuestiona esto hasta que ocurre algo...
Desde la Academia Nacional de Policía hasta cada delegación dispuesta en nuestro territorio, con todo se denota –para nuestro pesar– un gran divorcio entre la debida aplicación profesional de la fuerza y la violencia contra el criminal, y la realidad en el desempeño policial aplicado en nuestras calles.
En el MSP hay gente increíble, disciplinada y bien entrenada, con gran experiencia y conocimiento. ¿Qué ha pasado...? ¿Qué pasa...? Se hacen, se convierten en preguntas justas y necesarias por cuanto todos queremos lo mejor para quienes nos protegen.
¡Por Dios, aprovechen a su mejor recurso, que para mañana puede ser muy tarde...!