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¡Que dolor más grande! Una familia llora la muerte de una madre y sus dos hijos

• Viajaban con ilusión hacia Jacó, pero un falso adelantamiento apagó sus vidas en segundos.Un viaje que debía estar cargado de esperanza terminó en la más...

Redacción · 2 min de lectura
¡Que dolor más grande! Una familia llora la muerte de una madre y sus dos hijos
¡Que dolor más grande! Una familia llora la muerte de una madre y sus dos hijos. Fotografía: AM Prensa.

• Viajaban con ilusión hacia Jacó, pero un falso adelantamiento apagó sus vidas en segundos.Un viaje que debía estar cargado de esperanza terminó en la más desgarradora tragedia para una familia guanacasteca. Cristina Hernández Espinoza, de 36 años, y sus hijos Wiston, de 16 años, y Yeimy, de apenas 10, murieron la tarde del martes 3 de junio luego de que el vehículo en el que viajaban colisionara violentamente contra un autobús en Cañas Dulces de Liberia.

El doloroso suceso ha conmocionado a todo el país, no solo por la pérdida de tres vidas inocentes, sino también por el retrato que deja: una madre abrazando con orgullo a sus hijos, en una imagen que hoy se convierte en símbolo de amor eterno y del cruel destino que los separó.

Cristina conducía el carro que tenía como destino Quebrada Ganado de Jacó, en el Pacífico Central, donde aparentemente pasarían unos días en familia. Pero la ilusión del viaje fue truncada por un falso adelantamiento, que según los primeros reportes, habría provocado el brutal impacto con el bus.

Miguel Solís, vocero de la compañía, indicó que la unidad apenas tenía tres meses de haber sido estrenada y se encontraba en perfecto estado mecánico.

En el sitio, los cuerpos de emergencia solo pudieron confirmar lo inevitable: los tres ocupantes del carro fallecieron en el lugar, atrapados entre los hierros retorcidos del vehículo. La escena fue desgarradora, tanto para los testigos como para los socorristas, que lucharon contra la impotencia ante una vida familiar cercenada en segundos.

Hoy, amigos, familiares y vecinos lloran la partida de Cristina, Wiston y Yeimy, recordándolos como personas alegres, unidas, y llenas de sueños. La tragedia ha dejado una huella imborrable, una lección amarga sobre lo frágil que es la vida en las carreteras del país.

Costa Rica despide con el corazón roto a una madre valiente y a dos pequeños que partieron demasiado pronto.

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