La CCSS pide no ignorar síntomas como brotes, picazón, vasos marcados y sensibilidad en el rostro, pues podrían revelar rosácea, una enfermedad crónica que puede controlarse con tratamiento.
El enrojecimiento constante de la cara, la aparición de granos y la sensación de ardor o picazón podrían no ser una simple reacción pasajera. Estos síntomas pueden advertir sobre la presencia de rosácea, una enfermedad crónica que inflama la piel y afecta principalmente a personas adultas.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) hizo un llamado a prestar atención a cualquier cambio en la forma, el color o la sensibilidad de la piel, pues algunas alteraciones suelen pasarse por alto hasta que el padecimiento se agrava.
Uno de los datos más llamativos sobre la rosácea es su relación con el Demodex, un ácaro microscópico que vive naturalmente en los folículos pilosos de la piel.
Aunque su presencia es normal, las personas con rosácea pueden llegar a tener entre 10 y 18 veces más ácaros Demodex en el rostro que quienes no padecen esta enfermedad, según explicaron especialistas.
Esto no significa que la rosácea sea contagiosa ni que aparezca por falta de higiene. La enfermedad tiene un importante componente genético y puede atravesar periodos en los que resulta casi imperceptible, seguidos de brotes más intensos.
Entre sus principales manifestaciones se encuentran los granos, el enrojecimiento, los vasos capilares marcados y el engrosamiento de algunas partes del rostro, especialmente la nariz.
También puede provocar picazón, ardor y una elevada sensibilidad en las zonas afectadas. Las mejillas, la frente, el mentón y la nariz son los puntos donde generalmente aparecen los síntomas.
La doctora Carla Hidalgo Vega, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital San Juan de Dios, explicó que, aunque se trata de una enfermedad crónica, los pacientes pueden llevar una vida normal si reciben el tratamiento adecuado.
“Con los medicamentos adecuados, las personas pueden hacer una vida normal a pesar del padecimiento. Lo único es que deben cuidarse mucho de factores como el sol, el estrés y los tratamientos agresivos para la piel”, manifestó Hidalgo.
La exposición solar, las situaciones de estrés y el uso de productos o procedimientos agresivos pueden desencadenar o empeorar los brotes.
Por esta razón, la CCSS recomienda no automedicarse ni aplicar tratamientos caseros ante la aparición de alteraciones persistentes en el rostro. Lo indicado es consultar con un profesional en salud para recibir un diagnóstico y determinar el tratamiento correspondiente.
Detectar la rosácea a tiempo permite mantener sus síntomas bajo control y reducir el riesgo de que la inflamación y el engrosamiento de la piel avancen.