La ofensiva contra la estructura de Alejandro Arias Monge dejó en cuestión de horas jueces, funcionarios judiciales y un policía detenidos, además de la muerte de “Míster Músculo”, señalado como una figura clave del grupo. El OIJ asegura que las investigaciones están lejos de terminar.
La ofensiva judicial contra lo que queda de la organización criminal atribuida a Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, está lejos de terminar.
Luego de una intensa jornada de operativos que sacudió al Caribe y la zona norte del país, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó que todavía mantiene bajo investigación a otros dirigentes de la estructura que permanecen en libertad.
Así lo aseguró Vladimir Muñoz, subdirector del OIJ, al hacer un balance de las operaciones desarrolladas desde este martes contra diferentes ramificaciones del grupo.
Las acciones permitieron detener a dos jueces de la República, una funcionaria judicial investigadora y a una hermana de “Diablo”, además de abrir una nueva línea relacionada con la presunta colaboración de funcionarios policiales.
Pero el operativo tuvo también un desenlace mortal.
Murió “Míster Músculo”
En una causa paralela, agentes de la Oficina de Crimen Organizado mantenían bajo vigilancia a Randall Delgado Mora, de 34 años, conocido con el alias de “Míster Músculo”.
Según Muñoz, Delgado cumplía importantes funciones dentro de la estructura de Arias.
Cuando los investigadores intentaron interceptarlo durante la noche en Guápiles, se produjo un enfrentamiento armado.
De acuerdo con la versión del OIJ, Delgado utilizó una pistola moderna y con alta capacidad de disparo contra los agentes. Un investigador de apellido Araya, de 42 años, recibió varios impactos de bala.
El funcionario fue sometido a una cirugía y se encuentra estable.
Delgado también resultó gravemente herido. Primero fue trasladado al Hospital de Guápiles y posteriormente remitido al Hospital Calderón Guardia, donde falleció aproximadamente a las 4 a. m. de este miércoles.
La muerte de “Míster Músculo” representa otro golpe para una estructura que ya había perdido a su principal cabecilla con la captura de “Diablo”, ocurrida el pasado 24 de junio.
Armas, dinero, joyas y supuesto contrabando de licor
Las autoridades también allanaron la vivienda de Delgado Mora como parte de las diligencias que ya habían sido autorizadas judicialmente.
En el inmueble, según detalló Muñoz, los investigadores localizaron dos armas de fuego, una importante cantidad de dinero en efectivo, joyas aparentemente de alto valor económico, teléfonos celulares y botellas de licor.
Este último hallazgo abrió otra ventana sobre las actividades que presuntamente desarrollaba la organización.
El OIJ sostiene que el grupo había incursionado en el contrabando de licor y que incluso presionaba y extorsionaba a comerciantes para obligarlos a vender los productos que introducía ilegalmente.
Los teléfonos y demás dispositivos electrónicos decomisados serán sometidos a análisis forense, y podrían convertirse en piezas fundamentales para identificar nuevos vínculos.
Un policía habría sido los “ojos y oídos” del grupo
Uno de los hallazgos más delicados de toda la investigación apunta directamente hacia la Fuerza Pública.
El OIJ detuvo a un oficial de apellido Ureña, quien trabajaba en la Delegación Regional de Sarapiquí y tenía aproximadamente tres años de servicio.
La investigación sostiene que el policía suministraba información directamente a “Míster Músculo”, quien posteriormente se la trasladaba a “Diablo”.
Entre los datos que presuntamente entregaba figuraban información sobre operativos policiales, movimientos del OIJ y presencia sospechosa de autoridades en las zonas donde operaban los miembros de la organización.
El funcionario había desempeñado funciones de supervisión y más recientemente trabajaba en labores relacionadas con radio, una posición que, según el OIJ, le permitía conocer comunicaciones y movimientos policiales.
La relevancia de Sarapiquí tampoco pasa inadvertida para los investigadores: fue precisamente en Horquetas donde “Diablo” fue capturado el pasado 24 de junio.
Radios policiales terminaron en manos de la organización
La investigación va todavía más allá.
Según Muñoz, el OIJ logró acreditar que el oficial detenido habría entregado al menos dos radios portátiles oficiales de la Fuerza Pública a la organización criminal.
Uno habría quedado en manos de Delgado Mora.
Con esos equipos, los sospechosos presuntamente podían escuchar comunicaciones oficiales y conocer en tiempo real movimientos desarrollados durante determinados operativos.
Para el OIJ, estos elementos reflejan el nivel de penetración que la estructura habría conseguido dentro de instituciones del Estado.
Hallan droga decomisada escondida
Durante el allanamiento de la oficina del policía en la delegación de Sarapiquí, los investigadores encontraron otro elemento que ahora genera fuertes interrogantes.
Dentro de un casillero había una cantidad importante de boletas correspondientes a decomisos de droga.
Además, según Muñoz, se localizaron sustancias vinculadas con esas mismas actas y que debieron haber seguido los procedimientos establecidos para ser puestas a disposición de las autoridades judiciales.
La hipótesis investigativa apunta a que parte de esa droga habría sido sustraída y posteriormente entregada a Delgado Mora para que fuera nuevamente colocada en el mercado ilegal.
El OIJ ahora intenta determinar si el policía podía realizar estas maniobras por cuenta propia.
Para Muñoz, resulta difícil explicar que una sola persona pudiera mantener droga y documentación de decomisos sin que los controles internos detectaran las irregularidades.
Por ello, las autoridades no descartan la participación de otros funcionarios.
OIJ cree que podría haber más policías involucrados
“Podemos decir que este oficial de apellido Ureña no trabajaba solo”, manifestó Muñoz al referirse a la línea investigativa.
El subdirector explicó que posiblemente existía ayuda o asistencia de otros funcionarios, aunque será necesario profundizar las pesquisas para determinar responsabilidades individuales.
Los dispositivos electrónicos decomisados a “Míster Músculo” y otros sospechosos podrían resultar determinantes para reconstruir esa red de contactos.
Las autoridades también revisarán conexiones relacionadas con otros miembros de la estructura que ya fueron detenidos o que murieron anteriormente, entre ellos personas vinculadas con alias “Coco Wesson”.
Todavía quedan líderes en libertad
Pese a las capturas, allanamientos y muertes que han golpeado al grupo durante los últimos meses, el OIJ reconoce que la organización todavía no está completamente desarticulada.
Muñoz confirmó que existen dirigentes y objetivos relevantes que continúan en libertad.
La estructura atribuida a “Diablo”, explicó, llegó a extender sus operaciones por diferentes regiones del país, entre ellas la zona norte, el Caribe y sectores del Pacífico y Pacífico Central.
Por eso, la ofensiva continuará.
El objetivo de los investigadores es identificar quiénes permanecen activos, establecer quién podría intentar ocupar los espacios dejados por los cabecillas capturados o fallecidos y desarticular por completo las distintas ramificaciones de la organización.
Una organización dispuesta a disparar contra policías
Muñoz también recordó el nivel de violencia que las autoridades atribuyen al grupo.
Según el OIJ, dentro de la organización incluso se ofrecían recompensas por asesinar policías, con pagos que podían alcanzar hasta ₡5 millones en el caso de agentes judiciales.
La peligrosidad quedó demostrada, según el jerarca, durante la captura de “Diablo” el 24 de junio, cuando miembros de la estructura dispararon armas de alta capacidad contra los investigadores.
Este martes ocurrió nuevamente.
“Míster Músculo”, según la versión policial, respondió a la intervención disparando contra los agentes y logró herir a uno de ellos antes de resultar mortalmente herido.
Para el OIJ, los acontecimientos de las últimas horas no representan el cierre del caso.
Por el contrario, los teléfonos, documentos, drogas, radios policiales y demás evidencias decomisadas podrían abrir nuevas líneas y revelar hasta dónde llegó la red de colaboradores de una organización que, de acuerdo con las autoridades, logró penetrar distintos niveles del aparato estatal.