La seguridad en los Tribunales de Justicia de Pococí y Guápiles quedó completamente en entredicho. Gelen Magaly Arias Monge, hermana del peligroso líder criminal en fuga Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, ingresaba a las instalaciones del Poder Judicial con una asombrosa facilidad y confianza, moviéndose por las oficinas más sensibles del edificio como si se tratara de una empleada más o de una dueña del lugar.
De acuerdo con la resolución de allanamiento de la causa penal 25-009138-0042-PE, el análisis de las cámaras de seguridad del edificio y las vigilancias de la Sección de Anticorrupción del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) demostraron que la hermana de "Diablo" tenía "llave de acceso libre" al despacho del juez coordinador penal de la zona, Ricardo Valverde López, con quien mantenía una relación sentimental y de presunta asesoría delictiva.
Sin escolta ni registros
Uno de los hallazgos más alarmantes que consta en el documento judicial es el nivel de complicidad o de indolencia colectiva dentro del despacho. El expediente detalla que las grabaciones de seguridad de los Tribunales de Guápiles captaron el ingreso de Gelen Arias Monge al edificio. Sin realizar ningún trámite ordinario de control ni esperar autorizaciones, la mujer se dirigió directo hacia el interior del Juzgado Penal de Pococí, donde permaneció aproximadamente 15 minutos.
La jueza penal de Hacienda que autorizó el allanamiento destacó un detalle técnico revelador: ningún funcionario judicial o técnico acompañó o escoltó a la mujer hacia las áreas restringidas o la oficina del juez coordinador.
Para las autoridades, esto es una prueba irrefutable de que Arias Monge conocía a la perfección la distribución del despacho y que sus visitas eran frecuentes. De hecho, el documento judicial consigna de forma tajante que la mujer entraba al juzgado y a la oficina privada del juez “sin ningún tipo de restricción por parte del personal jurisdiccional ni técnico, manifestándose con ello la normalización dentro de esa oficina por parte de todos los funcionarios que ahí laboran”.
Encuentros en el cafetín y pasillos oficiales
El descaro con el que operaba la pareja dentro del edificio público quedó registrado el 2 de junio de 2026. Ese día, Arias Monge acudió a realizar un trámite judicial ordinario a los Tribunales. Al enterarse de su presencia, el juez Ricardo Valverde López salió de su despacho privado y se reunió con ella en el cafetín de los tribunales.
Allí, el juez coordinador se colocó por detrás del mostrador del cafetín para conversar de forma íntima con la hermana del capo. Tras un breve intercambio, Valverde le indicó que pasaran a su oficina privada. Él se retiró primero y, minutos después, ella ingresó caminando por las áreas internas restringidas del juzgado acompañada de dos personas menores de edad, nuevamente sin que ningún oficial de seguridad o técnico del Poder Judicial le pusiera restricción alguna.
Una vez adentro de la oficina del juzgador, la hermana de alias "Diablo" y el juez conversaron de forma confidencial sobre un doble sicariato ocurrido en Guápiles (atribuido a la banda de su hermano) y, al finalizar la visita, aprovechando que los menores no observaban, se despidieron con un beso en la boca dentro de la oficina pública del Estado costarricense.
Trato preferencial para la hermana del capo
Esta alarmante familiaridad tiene un antecedente judicial sumamente cuestionable. En el año 2023, bajo la causa 21-000115-0622-PE (conocida como el "Caso Colorado" por narcotráfico internacional), el juez Ricardo Valverde López fue el encargado de resolver la situación jurídica de Gelen Arias Monge.
A pesar de que el propio juez redactó en su resolución escrita que la mujer ocupaba una posición jerárquica de gran relevancia para la legitimación de capitales de la red delictiva de alias "Diablo", decidió rechazar la prisión preventiva de seis meses que solicitaba la Fiscalía y la benefició otorgándole medidas alternativas libres, como firma periódica y uso de brazalete electrónico.
La Fiscalía Anticorrupción sostiene la tesis de que los encuentros íntimos y el libre tránsito de Gelen Arias por el despacho judicial eran el "pago" o contraprestación (soborno de carácter sexual) por la protección legal y las asesorías constantes que el juez le brindaba a la organización criminal para evitar que sus miembros cayeran en prisión.