Hazel Rojas Víquez es investigada por sus posibles vínculos con la organización de “Diablo” y por conductas registradas durante la pesquisa dentro de instalaciones judiciales.
La investigación que terminó con la detención de la agente del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) Hazel Rojas Víquez contiene una serie de episodios registrados mediante dispositivos de audio y video instalados en su oficina de los Tribunales de Justicia de Pococí.
Rojas fue detenida como parte de una causa que investiga posibles vínculos entre funcionarios judiciales y personas relacionadas con la organización criminal atribuida a Alejandro Arias Monge, conocido como “Diablo”. En el caso de la agente, las autoridades también documentaron presuntas conductas de carácter sexual ocurridas dentro de su despacho y durante horario laboral.
Según la orden de allanamiento de la investigación, los dispositivos colocados en la oficina registraron distintos encuentros y conversaciones. Uno de los episodios ocurrió el 20 de marzo de 2026, cuando Rojas habría realizado una videollamada de contenido sexual desde su despacho en los Tribunales de Justicia de Pococí.
De acuerdo con el documento, durante esa comunicación la funcionaria habría realizado actos de carácter sexual frente a la cámara de su teléfono celular. Diez días después, el 30 de marzo, los investigadores habrían registrado otro episodio similar dentro de la misma oficina.
En esa segunda ocasión, según el informe, Rojas cerró con llave la puerta de su despacho y habría vuelto a realizar actos de carácter sexual frente a la cámara. Los investigadores señalaron que la funcionaria habría actuado pese a la posibilidad de que alguien pudiera observarla desde el exterior.
La investigación también documentó un vínculo sentimental y sexual entre Rojas y un agente de apellido Segura, quien se encontraba bajo su jerarquía directa.
Las grabaciones correspondientes al 25 de marzo y al 1.º de abril de 2026 habrían captado besos, tocamientos y otros contactos íntimos entre ambos dentro de la oficina de Rojas.
Para los investigadores, esta relación podría tener relevancia dentro de la causa debido a la posición jerárquica de la agente sobre Segura. El informe plantea que el vínculo podía comprometer su objetividad en asuntos relacionados con la evaluación de desempeño, asignación de funciones y otras decisiones administrativas relacionadas con el funcionario.
El expediente señala que ambos habrían conversado sobre la posibilidad de mantener encuentros sexuales dentro del despacho. Entre las frases que, según los investigadores, quedaron registradas aparecen: “Ahí en cualquier momento se da”, “la otra semana retomamos” y “yo quiero que se dé, ojalá aquí”.
Rojas, según el mismo informe, habría respondido: “Ojalá que sigan sucediendo esas cosas” y “hoy podía, hoy tenía que ser el día”.
Uno de los episodios que más detalle contiene en la investigación ocurrió el 1.º de abril.
Según el documento, Rojas y Segura habrían coordinado acciones para evitar que otras personas pudieran observarlos dentro del despacho. La investigación sostiene que ambos hablaron en voz baja, cerraron la puerta, apagaron las luces y bloquearon el monitor de la computadora.
Entre las expresiones que habrían quedado registradas por los dispositivos de vigilancia se encuentran “Haga silencio” y “apague la luz”.
Después de esas acciones, los investigadores sostienen que ambos habrían mantenido relaciones sexuales dentro de la oficina judicial.
Para el Ministerio Público, el uso de una oficina y otros recursos institucionales para actividades personales podría tener relevancia dentro de la investigación por posibles delitos relacionados con los deberes de la función pública.
El nombre de Hazel Rojas aparece además estrechamente relacionado con otra de las personas detenidas este martes.
La agente es pareja sentimental del juez Ricardo Valverde López, quien también figura como sospechoso dentro de la investigación por presuntamente favorecer a personas relacionadas con la estructura atribuida a “Diablo”.
Según el expediente, Rojas y Valverde conviven en unión de hecho en una vivienda ubicada en Buenos Aires de Pococí, cerca de los tribunales.
La investigación contra Valverde contempla, además, una supuesta relación sentimental con Gelen Magaly Arias Monge, hermana de Alejandro Arias Monge y persona imputada en el caso conocido como “Colorado”.
Las autoridades buscan determinar si los vínculos personales registrados durante la investigación tuvieron alguna relación con actuaciones oficiales de funcionarios judiciales o si existieron beneficios derivados de esas relaciones.
Más allá de los episodios registrados en su oficina, la detención de Rojas forma parte de una investigación de mayor alcance sobre posibles redes de colaboración entre funcionarios públicos y personas vinculadas con organizaciones criminales.
El Ministerio Público y el OIJ intentan establecer si funcionarios judiciales habrían utilizado sus posiciones para beneficiar a personas relacionadas con la estructura de “Diablo”, eventualmente a cambio de dinero, favores u otro tipo de beneficios.
En el caso particular de Rojas, los investigadores también deberán determinar la relevancia penal de las conductas registradas dentro de su despacho y si estas tuvieron alguna conexión con las decisiones o actuaciones que son objeto de la investigación principal.
Por ahora, los hechos descritos corresponden a elementos incorporados en la investigación y a hipótesis que deberán ser demostradas durante el proceso penal. La detención de la agente tampoco implica que exista una condena en su contra.
La Fiscalía deberá definir la situación jurídica de Rojas y determinar cuáles medidas solicitará ante las autoridades judiciales. Mientras tanto, la investigación continúa para establecer si detrás de los vínculos documentados existe una estructura de colaboración que haya permitido favorecer a personas relacionadas con el crimen organizado.