Redacción- Un reciente informe publicado por la Tax Foundation, uno de los centros de investigación fiscal más reconocidos a nivel internacional, ha colocado a Costa Rica en el puesto número 10 mundial entre los países con los impuestos sobre utilidades más altos, lo que lo convierte en uno de los sistemas tributarios menos atractivos para la inversión global.
Actualmente, Costa Rica aplica una tasa del 30% sobre las utilidades empresariales, por encima del promedio global de 23,5% y del promedio en países OCDE (23,8%). Esta cifra incluso supera la de naciones como Suecia, Dinamarca, Noruega, Suiza, Alemania, Nueva Zelandia y Francia, reconocidas por sus modelos fiscales más competitivos.
“El contraste es evidente: mientras el promedio mundial se ubica en 23,5%, Costa Rica se mantiene con una tasa que la coloca entre los sistemas tributarios menos competitivos a escala global”, señaló Gabriel Zamora Baudrit, abogado tributario.
Además de la alta carga impositiva, el Ministerio de Hacienda ha intensificado sus esfuerzos de control fiscal en 2025, con herramientas tecnológicas como:
- TribuCr: plataforma para cruce de datos y seguimiento de actividad económica.
- Fortalecimiento de la facturación electrónica, con registros en tiempo real para combatir la evasión.
- Supervisión del uso de SINPE Móvil, señalado como canal de evasión en pequeños comercios.
- Intercambio automático de información financiera con plataformas digitales internacionales.
Aunque estas medidas buscan aumentar la eficiencia recaudatoria y reducir la evasión, no han sido acompañadas por políticas que alivien la carga sobre las empresas ni por incentivos que fomenten la formalidad.
“El Gobierno fortalece la fiscalización, pero no abre la discusión sobre una reducción del impuesto de utilidades. Esto provoca que Costa Rica no solo sea vista como un país caro para invertir, sino también como un sistema tributario que no estimula la formalidad empresarial”, advirtió Zamora Baudrit.
Según el especialista, la actual estructura tributaria de Costa Rica limita la reinversión de utilidades, desalienta el emprendimiento formal y reduce la capacidad del país para atraer inversión extranjera directa, especialmente en sectores estratégicos como tecnología, servicios y manufactura avanzada.
“No basta con perseguir la evasión; se requiere un sistema que incentive el cumplimiento, reduzca la presión sobre las empresas y logre atraer más inversión”, concluyó Zamora.
El informe de la Tax Foundation, sumado a las observaciones de expertos, plantea un llamado urgente a una reforma integral del sistema tributario costarricense. De no realizarse ajustes, Costa Rica podría continuar perdiendo terreno frente a otras economías emergentes que están apostando por sistemas fiscales más competitivos y sostenibles.