La CNE elevó el nivel de vigilancia debido a la actividad eruptiva, sísmica y la constante emanación de gases registrada en los últimos días.
El volcán Poás entró en alerta verde este viernes por la mañana, luego de que la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) tomara la decisión ante la actividad eruptiva y sísmica que ha presentado el coloso durante los últimos días.
La medida llega después de una erupción registrada durante la madrugada del jueves, considerada como uno de los eventos más llamativos de este periodo de actividad. Durante ese episodio, el volcán expulsó material que alcanzó una distancia de hasta 600 metros desde el cráter.
A este comportamiento se suma la constante emanación de gases que mantiene el volcán, situación que llevó a las autoridades a reforzar las medidas de seguridad para las personas que visitan el Parque Nacional Volcán Poás.
La declaración de alerta verde implica un aumento en la vigilancia y en las previsiones de seguridad alrededor del coloso. Las autoridades buscan reducir los riesgos ante posibles cambios en la actividad volcánica y proteger a quienes se encuentran en las zonas habilitadas para visitantes.
Entre los principales ajustes destaca el uso obligatorio de casco para las personas que recorran el sendero conocido como “Sombrilla de Pobre”. La medida busca brindar una protección adicional ante la eventual caída de material volcánico.
Además, se establecieron restricciones relacionadas con la cantidad de personas que pueden permanecer simultáneamente en el mirador. De esta manera, se pretende evitar una alta concentración de visitantes en un mismo punto mientras se mantiene la vigilancia sobre el comportamiento del volcán.
También se fijó un límite diario de visitantes, como parte de las medidas adoptadas ante las condiciones actuales del Poás. Las restricciones se aplican mientras las autoridades monitorean la evolución de la actividad eruptiva, sísmica y la emanación de gases.
El volcán Poás es uno de los principales atractivos turísticos de Costa Rica y recibe visitantes que buscan observar de cerca su cráter. Sin embargo, las condiciones volcánicas pueden cambiar rápidamente, por lo que las autoridades mantienen protocolos especiales para reducir la exposición de las personas a eventuales peligros.
La alerta verde no significa el cierre inmediato del sitio, pero sí representa un llamado a extremar las precauciones y cumplir con las disposiciones establecidas por las autoridades. El uso del equipo de protección, el control de aforo y el límite de visitantes forman parte de las acciones implementadas para mantener condiciones de seguridad.
Mientras tanto, el comportamiento del Poás continuará bajo vigilancia debido a la combinación de actividad eruptiva, actividad sísmica y emanación constante de gases registrada en los últimos días. La erupción del jueves, con material expulsado hasta 600 metros del cráter, se mantiene como uno de los principales antecedentes para las medidas adoptadas este viernes.