Harald V falleció a los 89 años después de 35 años en el trono. Su muerte vuelve a poner sobre la mesa una curiosidad para muchos: en una de las sociedades más modernas del planeta, la Corona sigue existiendo y ahora pasa de padre a hijo.
Noruega es sinónimo de modernidad, altos niveles de desarrollo y una sociedad profundamente democrática. Sin embargo, en pleno 2026 todavía tiene rey.
La muerte de Harald V, confirmada este viernes 28 de agosto, vuelve a poner bajo los reflectores una institución que para buena parte del mundo podría parecer propia de otros tiempos: la monarquía.
Harald V murió a los 89 años tras permanecer hospitalizado desde el 17 de agosto. Padecía anemia hemolítica, una enfermedad que provoca una destrucción anormalmente rápida de los glóbulos rojos.
El monarca había llegado al trono en 1991, tras la muerte de su padre, Olav V, y permaneció como jefe de Estado durante 35 años.
Pero su fallecimiento no significa el final de los reyes en Noruega.
Todo lo contrario.
Su hijo, el príncipe Haakon, de 53 años, pasa a convertirse en el nuevo monarca, mientras que Ingrid Alexandra, de 22 años e hija de Haakon, queda como princesa heredera.
¿Cómo puede una democracia moderna seguir teniendo rey?
La explicación está en que Noruega no es una monarquía absoluta, en la que el rey gobierna y toma las principales decisiones políticas del país.
Es una monarquía constitucional.
Eso significa que la figura del monarca se mantiene como jefe de Estado, pero el poder político efectivo recae en las instituciones democráticas, principalmente el Parlamento y el Gobierno.
En otras palabras: los noruegos eligen a quienes gobiernan, pero no eligen a su jefe de Estado.
Ese puesto continúa transmitiéndose dentro de la familia real.
Por eso, tras la muerte de Harald V, no hay elecciones para escoger a su sustituto. La Corona pasa al siguiente integrante de la línea sucesoria.
Los reyes no desaparecieron
Aunque para muchos latinoamericanos hablar de reyes, reinas, príncipes y princesas puede sonar a historia antigua, las monarquías siguen formando parte del sistema político de varios países desarrollados.
España, Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos y Noruega son algunos ejemplos europeos donde la Corona continúa existiendo junto a gobiernos democráticamente electos.
Harald V, incluso, había rechazado la posibilidad de abdicar pese a sus problemas de salud.
Su posición era que había jurado desempeñar el cargo durante toda su vida.
Y así ocurrió.
35 años como rey
Harald V encabezó la monarquía noruega desde 1991 y llegó a convertirse en una figura asociada con una Noruega moderna y tolerante.
Su reinado también atravesó controversias que golpearon a la familia real durante los últimos años, particularmente alrededor de la familia de la ahora reina Mette-Marit.
Tras conocerse su muerte, ciudadanos comenzaron a colocar flores frente al Palacio Real de Oslo y la bandera fue puesta a media asta.
El Gobierno decretó además luto nacional hasta el día de los funerales.
La muerte de Harald V cierra así un reinado de 35 años, pero no la era de los reyes en Noruega: una institución con siglos de historia continúa vigente en uno de los países más modernos del mundo.