El ministro Gabriel Aguilar anunció una directriz para eliminar las jerarquías creadas por privados de libertad en los diferentes ámbitos penitenciarios del país.
El Ministerio de Justicia y Paz tomó una nueva medida para desmantelar las jerarquías que algunos privados de libertad han establecido dentro de los diferentes ámbitos de las cárceles costarricenses.
El ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar, informó este martes que giró una directriz para identificar y remover a los llamados “jachudos”, un costarriqueñismo utilizado en este contexto para referirse a los privados de libertad que ejercen liderazgo o control sobre otros internos dentro de determinados sectores de los centros penitenciarios.
Según explicó el jerarca, las autoridades ya lograron identificar a las personas que actualmente ejercen ese tipo de liderazgo en los diferentes ámbitos penitenciarios del país. Ahora serán trasladadas de sus actuales sectores para concentrarlas en una zona de mayor control policial y penitenciario.
La intención es evitar que estos privados de libertad continúen ejerciendo algún tipo de autoridad, influencia o superioridad sobre otros internos en los lugares donde actualmente permanecen recluidos.
Los jachudos serán trasladados a un mismo ámbito
La directriz contempla que los privados de libertad identificados como jachudos sean removidos de sus respectivos ámbitos y llevados a una sola zona, donde estarán sometidos a mayores controles por parte de las autoridades penitenciarias.
Con esta medida, el Ministerio pretende cortar las estructuras de liderazgo que se han formado dentro de algunos sectores de las cárceles y evitar que determinadas personas puedan imponer reglas o ejercer control sobre otros privados de libertad.
Pero la estrategia no terminará con los primeros traslados.
Aguilar explicó que cualquier privado de libertad que posteriormente sea identificado como un nuevo jachudo también será llevado a ese mismo ámbito de mayor control.
De esta manera, Justicia y Paz pretende evitar que los espacios que queden vacíos tras los traslados sean ocupados por otras personas que intenten asumir nuevamente el liderazgo informal.
“En la cárcel solo manda el Ministerio”
El ministro fue contundente al explicar que el objetivo de la directriz es recuperar plenamente el control institucional dentro de los centros penitenciarios.
Aguilar dejó claro que los privados de libertad no pueden establecer sus propias jerarquías ni asumir el control de los diferentes ámbitos.
Según el jerarca, dentro de una cárcel costarricense solamente existe una autoridad legítima: el Estado, representado por el Ministerio de Justicia y Paz.
La decisión busca precisamente evitar que grupos o individuos puedan convertirse en autoridades de facto dentro de los centros penitenciarios y establecer mecanismos de control sobre otros internos.
La medida también aplicará a nuevos jachudos
Uno de los aspectos centrales de la directriz es que la identificación de estas figuras será un proceso permanente.
Es decir, las autoridades no solamente actuarán contra quienes ya fueron identificados, sino también contra cualquier persona que posteriormente comience a asumir ese papel dentro de un ámbito penitenciario.
Una vez identificados, estos privados de libertad serán trasladados al espacio destinado para concentrar a los jachudos y mantenerlos bajo condiciones de vigilancia reforzada.
La estrategia pretende impedir que las estructuras de poder vuelvan a reproducirse en las cárceles después de los primeros movimientos.
El Ministerio de Justicia y Paz deberá completar ahora los traslados de las personas que ya fueron identificadas y mantener controles en los distintos ámbitos para detectar nuevos casos.
La medida anunciada por Aguilar busca enviar un mensaje directo dentro del sistema penitenciario: el control de las cárceles corresponde al Estado y no a los privados de libertad que intenten asumir posiciones de poder.
Con los jachudos concentrados en un sector de mayor control, las autoridades esperan reducir su capacidad de influencia sobre el resto de la población penitenciaria y evitar que las jerarquías informales continúen funcionando dentro de los centros penales.