El exfutbolista uruguayo, fallecido a los 59 años, conquistó títulos en su país y en Costa Rica, donde además fue campeón y goleador con Saprissa.
Alejandro Larrea construyó a lo largo de su carrera un palmarés que refleja la importancia que tuvo en distintos capítulos del fútbol uruguayo y costarricense. El exjugador, quien falleció este 22 de agosto a los 59 años, fue campeón en su país natal y posteriormente alcanzó varios éxitos durante su recordado paso por el Deportivo Saprissa.
Su primer gran título llegó con Progreso de Uruguay en 1989. Larrea formó parte del equipo que se proclamó campeón uruguayo, un logro que marcó una de las primeras páginas importantes de su trayectoria como futbolista. Años después, también consiguió el campeonato de la Segunda División uruguaya con Montevideo Wanderers, en el año 2000.
En Costa Rica encontró uno de los momentos más destacados de su carrera. Larrea llegó a Saprissa en 1997 y rápidamente se convirtió en una de las principales figuras ofensivas del conjunto morado. En su primera temporada conquistó el campeonato nacional y, además, terminó como máximo goleador del torneo con 20 anotaciones.
Su vínculo con el cuadro tibaseño también estuvo acompañado por otro campeonato nacional, con Saprissa contabilizando dos títulos durante su etapa como jugador, además del Torneo Grandes de Centroamérica. De esta manera, Larrea dejó su nombre entre los futbolistas extranjeros que lograron marcar una época con la camiseta morada.
Su palmarés también tuvo un capítulo desde el banquillo. Después de retirarse, Larrea pasó a formar parte del cuerpo técnico de Saprissa junto a Hernán Medford y estuvo presente en el histórico Mundial de Clubes de 2005, torneo en el que los morados finalizaron en el tercer lugar. Posteriormente, acompañó a Óscar Ramírez como asistente técnico de la Selección de Costa Rica y estuvo en el Mundial de Rusia 2018.
Campeón en Uruguay, campeón y goleador en Costa Rica y parte de equipos que hicieron historia internacionalmente, Alejandro Larrea dejó un legado que va más allá de los trofeos. Su paso por Saprissa, sus goles y su posterior aporte desde el cuerpo técnico lo convirtieron en una figura recordada por el fútbol costarricense.