El vehículo fue construido desde cero en Costa Rica y permitirá poner a prueba algoritmos de navegación autónoma con miras a futuras misiones espaciales.
Costa Rica comienza a poner a prueba en tierra tecnología pensada para la exploración espacial. En la sede de Cartago del Tecnológico de Costa Rica (TEC) se desarrolló un rover experimental con el que investigadores y estudiantes evaluarán algoritmos de navegación autónoma que podrían tener aplicaciones en futuras misiones a la Luna.
El proyecto, denominado Olympus, es desarrollado por el Laboratorio de Sistemas Espaciales del TEC (SETEC-Lab) y busca crear un banco de pruebas para tecnologías destinadas a vehículos de exploración.
Aunque el rover no viajará al espacio, su función es precisamente permitir que los sistemas que eventualmente podrían utilizarse en ese tipo de misiones sean desarrollados, probados y perfeccionados desde Costa Rica.
“Estamos desarrollando una plataforma para probar algoritmos de navegación autónoma”, explicó Johan Carvajal Godínez, coordinador del Laboratorio de Sistemas Espaciales del TEC.
¿Qué puede hacer el rover?
El vehículo incorpora sensores ultrasónicos, sensores de profundidad, cámaras y mecanismos de movimiento similares a los utilizados por los rovers diseñados para desplazarse sobre superficies extraterrestres.
Con estos dispositivos, los investigadores podrán trabajar en sistemas capaces de reconocer el terreno, detectar obstáculos y tomar decisiones relacionadas con la navegación.
El desarrollo tiene como horizonte las necesidades de futuras misiones lunares vinculadas al programa Artemis, particularmente en lugares de difícil acceso para los astronautas.
Uno de esos sitios es el polo sur de la Luna, una región de especial interés científico debido, entre otras razones, a la presencia estimada de depósitos de agua.
Los robots podrían ingresar a zonas hostiles y utilizar instrumentación especializada para recopilar información antes o durante la presencia de seres humanos.
“Este tipo de robots nos permiten y nos asisten con instrumentación especial para que los astronautas puedan tener datos más precisos de lo que tienen en el campo”, señaló Carvajal.
Construido desde cero en el TEC
Uno de los aspectos que destaca del proyecto es que el rover fue ensamblado utilizando recursos del propio laboratorio y con participación directa de estudiantes de distintas carreras.
Fabián Gómez, egresado de Ingeniería Electrónica, estuvo a cargo de la especificación inicial y coordinó el ensamblaje junto con asistentes del laboratorio.
“Todo se hizo con cosas del laboratorio, que al fin y al cabo son cosas del TEC. Es algo muy valioso, sí se puede y sí tenemos la capacidad de crear cosas desde cero”, afirmó Gómez.
También participó Melisa Mora, estudiante de tercer año de Ingeniería Mecatrónica, quien trabajó en la fabricación de componentes mediante impresión 3D.
Esta tecnología permite producir piezas a un costo relativamente bajo, probar diferentes diseños, descartar aquellos que no funcionan como se esperaba y modificar progresivamente el vehículo.
El proyecto también sirve como espacio de formación para que los estudiantes lleven los conocimientos adquiridos en las aulas a aplicaciones reales de ingeniería y tecnología espacial.
Ahora vienen nuevas pruebas
El SETEC-Lab ya trabaja en la siguiente etapa del proyecto.
En el apartado mecánico se pretende rediseñar la estructura y experimentar con técnicas de manufactura más avanzadas que la impresión 3D.
En software, los investigadores evaluarán diferentes modelos de segmentación y reconocimiento del terreno para determinar cuáles podrían resultar más apropiados para misiones espaciales durante la próxima década.
Además, se contempla sacar al rover del ambiente controlado del laboratorio y llevarlo a escenarios que permitan simular algunas de las condiciones que podría encontrar un vehículo de exploración.
Entre los lugares considerados se encuentran zonas volcánicas, utilizadas como entornos análogos para realizar este tipo de pruebas.
El objetivo principal, sin embargo, continuará siendo convertir al rover en una plataforma para desarrollar y validar algoritmos de navegación autónoma.
El Laboratorio de Sistemas Espaciales del TEC es el único de su categoría en Costa Rica y figura entre los referentes de Centroamérica. Entre sus antecedentes se encuentra su participación en el desarrollo y lanzamiento, en 2018, del primer satélite centroamericano.
Ahora, con Olympus, el TEC amplía esa experiencia hacia un nuevo campo: desarrollar desde Costa Rica tecnología y conocimiento que puedan contribuir a la exploración de la Luna.