El exlegislador del Frente Amplio aclaró que su vestimenta responde a protocolos estrictos de seguridad institucional y no a una decisión personal tras las amenazas recibidas.
El exdiputado costarricense Ariel Robles Barrantes causó un fuerte impacto mediático al presentarse a los Tribunales de San José utilizando un chaleco antibalas. Custodiado por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el excongresista acudió a testificar en el nuevo proceso penal que se sigue contra la activista política pro-gobierno Yendry Quirós Conejo, conocida en redes sociales como “La Colocha”.
Ante la ola de críticas y especulaciones generadas por el uso de la prenda protectora, Robles emitió un contundente descargo a través de sus perfiles digitales oficiales bajo el título “Sobre chalecos antibalas, libertad de expresión y discursos de odio”, donde desglosó los motivos técnicos de su seguridad, el origen de la denuncia y su postura ante el temor que vive por las amenazas.
Los tres puntos clave explicados por Ariel Robles
En su comunicado, el exlegislador dividió la situación en tres ejes fundamentales para esclarecer la polémica:
Crítica sí, violencia no: Robles enfatizó que el proceso legal no atenta contra la libertad de expresión ni la fiscalización ciudadana. “Nunca denunciamos a doña Yendry por criticarnos, e incluso por ofendernos… Denunciamos a doña Yendry por un llamado a la violencia, un llamado a la agresión. Eso ya no es crítica, no es chota; eso es violencia. Llamar a alguien a sacarle la sangre de la nariz es violencia”.
La obligatoriedad del chaleco antibalas: Aclaró que la vestimenta no fue una elección personal ni una estrategia mediática, arremetiendo contra el enfoque de la prensa. “¿Chaleco antibalas? Es un requisito para poder ser transportado por la Unidad de Víctimas y Testigos en este caso… Esa es una medida de seguridad que me solicitan. Si no la cumplo, me sacan del programa”, explicó, añadiendo que “¿Qué los medios hablen más de eso que de la discusión y de hacer un llamado a detener los discursos de odio? Nada nuevo. El amarillismo es así”.
El manejo del miedo: El político confesó con naturalidad el impacto psicológico que ha sufrido tras los hechos denunciados en junio de 2023. “¿He tenido miedo? Siempre. Es normal… Pero el miedo no me paraliza. Nunca lo ha hecho. Amo más la sociedad en que nací, el país en el que vivo y el mundo que quiero heredar. Entonces, me mueve más ese amor que el miedo”.
Repetición del proceso judicial
El conflicto legal se remonta al año 2023, cuando Quirós presuntamente utilizó un megáfono frente a la Asamblea Legislativa para proferir amenazas verbales directas contra el entonces diputado. Aunque en una primera instancia judicial la activista resultó absuelta, un Tribunal de Apelación anuló dicho fallo por fallas en la valoración de la prueba, ordenando la repetición del debate oral y público. El Tribunal Penal de San José determinará en los próximos días la responsabilidad jurídica definitiva de la imputada.