Esperanza contra el cáncer de mama: nueva cirugía en Costa Rica cambia la vida de las mujeres al dejar menos secuelas
Tres pequeñas incisiones permiten extraer ganglios de la axila con una técnica que busca reducir complicaciones y proteger la calidad de vida de las pacientes.
Enfrentar el cáncer de mama también significa pensar en la vida después de una cirugía: recuperar el movimiento, retomar las actividades diarias y seguir adelante con la menor cantidad posible de secuelas. Con ese propósito, el Hospital San Juan de Dios da un paso esperanzador al realizar por primera vez en Costa Rica una nueva técnica para extraer ganglios de la axila.
El procedimiento está dirigido a pacientes con cáncer de mama que requieren esa intervención como parte de su tratamiento. Mediante tres pequeñas incisiones, las cirujanas pueden trabajar con mayor precisión y buscar una menor afectación de los tejidos.
La técnica, denominada linfadenectomía axilar endoscópica laparoscópica guiada con verde de indocianina, utiliza un colorante fluorescente que ayuda a identificar el tejido linfático durante la operación.
Detrás del nombre médico hay un objetivo muy concreto: tratar la enfermedad y, al mismo tiempo, cuidar la calidad de vida de las mujeres.
La doctora Yoleny Calvo Chaves, coordinadora de la Unidad de Mama, explica que los avances en la cirugía de la axila buscan reducir los efectos secundarios sin comprometer la seguridad del tratamiento contra el cáncer.
Una de las complicaciones que se pretende evitar es el linfedema, señalado por la especialista como una de las secuelas más temidas por su potencial incapacitante.
A diferencia de la cirugía convencional, que requiere una herida más grande, este abordaje utiliza incisiones de entre cinco y diez milímetros. Según la doctora Sofía Espinoza, cirujana general de la Unidad de Mama, permite visualizar mejor las estructuras anatómicas, preservar los nervios y reducir la afectación de los vasos sanguíneos.
También ofrece un mejor resultado estético y busca favorecer la movilidad del hombro, aspectos que tienen un valor especial para las pacientes después de la intervención.
Los ganglios extraídos se envían al servicio de Patología, donde se determina si contienen células cancerosas. Ese análisis aporta información para orientar el tratamiento.
No todas las mujeres con cáncer de mama necesitan una cirugía en la axila ni requieren el mismo procedimiento. La doctora Calvo aclara que algunas pueden ser candidatas a una biopsia del ganglio centinela, mientras otras no necesitan una intervención axilar. La elección depende de la situación de cada paciente.
Para la directora general del hospital, María Eugenia Villalta Bonilla, incorporar esta técnica representa un avance hacia una cirugía mamaria menos invasiva, que contribuya al control de la enfermedad y a preservar el bienestar de las mujeres.
El paso cobra especial relevancia en un país que registra 1.226 nuevos diagnósticos de cáncer de mama durante 2022, según los datos del Registro Nacional de Tumores citados por el hospital.
Para las pacientes que requieran este abordaje, el avance abre una posibilidad esperanzadora: recibir una cirugía que busca combatir el cáncer con menos secuelas y mejores condiciones para continuar con su vida.