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Thursday, October 1, 2026

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Con todos sus ahorros y una mesa plástica: el sueño de un matrimonio de Cartago que hoy celebra 13 años de éxito

Pablo Arrieta y Margarita Martínez llevan 42 años de casados. Un día decidieron invertir los ahorros de toda su vida en un sueño que comenzó con una humilde recepción y que hoy se extiende hasta Curridabat.

· 4 min read
Con todos sus ahorros y una mesa plástica: el sueño de un matrimonio de Cartago que hoy celebra 13 años de éxito
Con todos sus ahorros y una mesa plástica: el sueño de un matrimonio de Cartago que hoy celebra 13 años de éxito. Photo: AM Prensa.

Hace 13 años, una mesa plástica, dos sillas y los ahorros de toda una vida fueron parte del comienzo de un sueño que hoy se ha convertido en una exitosa historia de emprendimiento cartaginés.

Detrás de ese proyecto están Pablo Arrieta y Margarita Martínez, un matrimonio que lleva 42 años de casados y que este jueves 1.º de octubre celebra el decimotercer aniversario de Morén, una empresa que nació con el propósito de reunir a las familias alrededor de la salud, el deporte y el entretenimiento.

Ambos compartían una convicción: en Cartago hacían falta espacios donde padres, hijos y abuelos pudieran disfrutar de actividades físicas y recreativas en un mismo lugar.

«Siempre hemos sido muy orientados en nuestra vida familiar a la salud. En aquellos años, antes de empezar esta empresa, pensamos que en Cartago había pocas opciones para poder practicar deporte en familia», recordó Pablo.

Esa necesidad se convirtió en la motivación para iniciar una aventura empresarial que, desde el principio, tuvo a la familia como protagonista.

«Siempre el tema de la familia ha sido como un estandarte que hemos tenido. Nosotros pensamos que la salud es algo que puede ser disfrutado en familia, que la familia completa se beneficia desde el punto de vista de la salud de cada uno de sus miembros», explicó.

Una mesa plástica, dos sillas y los ahorros de toda una vida

Margarita recuerda con especial cariño aquellos primeros días, cuando el dinero no alcanzaba para construir todo lo que habían imaginado.

Para emprender, ambos tuvieron que poner en juego los ahorros acumulados durante su matrimonio.

«Acumulamos todos los ahorros de nuestra vida para invertirlos en este negocio. No pudimos desarrollar el proyecto completo como lo queríamos inicialmente, como se ve hoy», relató.

Los comienzos fueron tan modestos que la recepción del negocio apenas consistía en una mesa plástica y dos sillas.

Tampoco tenían suficientes recursos para contratar personal durante toda la jornada, por lo que Margarita debía asumir personalmente algunas de las labores.

«La recepción no era una recepción, era una mesa de plástico, literal, con dos sillitas. Teníamos dos recepcionistas, un cuarto de tiempo cada una, y el resto del tiempo yo era la recepcionista», recordó entre risas.

Y aunque ambos contaban con una sólida formación académica, el proyecto representaba un desafío completamente nuevo.

Pablo es ingeniero químico y Margarita ingeniera industrial. Los dos tienen maestrías en Administración de Negocios, pero ninguno había dirigido anteriormente una empresa de estas características.

Por eso buscaron asesoría y comenzaron a construir, paso a paso, el proyecto que habían imaginado.

Un nombre muy costarricense para un sueño familiar

Hasta la elección del nombre tuvo un significado especial.

Margarita explicó que desde el principio descartaron utilizar palabras en inglés. Querían algo que reflejara la identidad costarricense y, al mismo tiempo, transmitiera el propósito de su emprendimiento.

Así nació Morén, nombre inspirado en la lengua boruca y que, según sus fundadores, expresa la sensación de sentirse bien, contento y satisfecho.

La empresaria lo compara con una expresión tan costarricense como el «pura vida».

Y precisamente bajo esa filosofía fueron desarrollando un centro que hoy ofrece piscinas, gimnasio, terapia física, servicios de nutrición, clases de yoga, karate, cardio dance y numerosas alternativas de entrenamiento.

También cuentan con distintas modalidades de ejercicios acuáticos, incluyendo actividades dirigidas a niños y adultos mayores.

La intención sigue siendo la misma que hace 13 años: que todos los integrantes de una familia, independientemente de su edad, encuentren un espacio para ejercitarse, compartir y cuidar su salud.

El sueño cartaginés cruzó las fronteras de la provincia

El crecimiento alcanzado les permitió dar recientemente otro paso importante.

Hace apenas tres meses, el matrimonio abrió una nueva sede en Curridabat, llevando hasta esa comunidad el mismo concepto de salud, deporte, recreación y convivencia familiar que desarrollaron en Cartago.

Esta expansión representa otro capítulo de una historia que comenzó con recursos limitados, pero con una visión muy clara de lo que deseaban construir.

Ahora, Pablo y Margarita esperan consolidar también su propuesta en Curridabat, sin perder la esencia familiar que dio origen a Morén.

Hoy, al celebrar 13 años de existencia, aquella mesa plástica y las dos pequeñas sillas quedaron como parte de los recuerdos de un matrimonio que decidió arriesgar sus ahorros para convertir una ilusión en realidad.

Una historia que demuestra cómo un proyecto familiar puede crecer con los años, sin olvidar las razones por las que nació.

En el siguiente video que acompaña esta noticia, Pablo y Margarita abren las puertas de sus recuerdos y cuentan cómo comenzó esta aventura, los sacrificios que tuvieron que hacer, las dificultades de sus primeros años y cómo aquel pequeño sueño de dos cartagineses se convirtió en la empresa que hoy celebra su decimotercer aniversario. Una conversación llena de anécdotas, nostalgia y recuerdos que vale la pena conocer.