Armas “fantasma” en Costa Rica: nuevo decomiso expone amenaza de fabricación en 3D
PCD encuentra cuatro armas en Uvita de Osa. Los antecedentes del OIJ evidencian que esta modalidad ya está presente en el país y plantea serias dificultades para identificar el origen del armamento.
El decomiso de cuatro armas fabricadas mediante impresión 3D durante un allanamiento en Uvita de Osa vuelve a encender las alertas sobre un armamento que carece de números de serie y dificulta el rastreo de su procedencia.
Agentes de la Policía de Control de Drogas (PCD) localizan las armas en la zona sur, según informa el Ministerio de Seguridad Pública este jueves 22 de octubre.
El hallazgo se suma a decomisos anteriores del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). La Policía Judicial ya había advertido sobre la presencia de estas armas y su fabricación en Costa Rica.
Uno de los principales problemas es la ausencia de elementos que permitan seguir su historial: no tienen serie, marca, modelo ni una empresa fabricante identificable, detalla Seguridad Pública.
El viceministro de Seguridad Pública, Nelson Barquero Pérez, explica que esa falta de identificación representa un grave obstáculo para establecer de dónde provienen y rastrear su circulación.
Si un arma de este tipo se utiliza en un homicidio, la ausencia de registros dificulta reconstruir su origen y determinar cómo llega a manos de quien la emplea. Esto no significa que desaparezca toda posibilidad de obtener evidencia forense, pero sí limita una vía importante de investigación.
Además, las piezas elaboradas con impresión 3D pueden combinarse con componentes de armas de fuego convencionales. Según el Ministerio, esa combinación permite alcanzar el mismo nivel de letalidad y poder de fuego.
La institución también advierte que esta modalidad facilita la evasión de controles aduaneros y policiales, tanto por las características de los componentes como por la dificultad para identificar su procedencia.
Seguridad Pública señala que estas armas tampoco pueden regularizarse ni incorporarse a los controles nacionales, debido a la ausencia de los datos que permiten identificar el armamento convencional.
El nuevo decomiso refuerza una preocupación que las autoridades ya venían señalando: la fabricación mediante impresión 3D abre otra vía de acceso a armas letales y complica el seguimiento de su circulación en el país.