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Crime & courts

Llegó por una noche de pasión… y terminó en una iglesia abandonada rodeado de sicarios

El supuesto plan de placer terminó convirtiéndose en una emboscada que acabó con la vida de un hombre. Ese crimen permitió al OIJ destapar una organización...

Redacción · 2 min read
Llegó por una noche de pasión… y terminó en una iglesia abandonada rodeado de sicarios
Llegó por una noche de pasión… y terminó en una iglesia abandonada rodeado de sicarios. Photo: AM Prensa.

El supuesto plan de placer terminó convirtiéndose en una emboscada que acabó con la vida de un hombre. Ese crimen permitió al OIJ destapar una organización que, según la investigación, ofrecía sicarios por encargo a otras bandas criminales.

Lo que parecía ser una cita íntima con dos mujeres terminó siendo una trampa cuidadosamente planeada para asesinar a un hombre y, casi dos años después, permitió a las autoridades desmantelar una presunta organización criminal que funcionaba como una "agencia de sicarios" al servicio de otras bandas delictivas.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en conjunto con la Fiscalía Adjunta de Narcotráfico, ejecutó este martes 39 allanamientos simultáneos en diferentes partes del país y cinco centros penitenciarios, donde logró la captura de 34 sospechosos vinculados con el denominado caso Dalila.

Según explicó el fiscal general, Carlo Díaz, la investigación nació tras el homicidio de un hombre de apellido Sánchez, ocurrido en setiembre del 2024.

Las pesquisas revelan que la víctima fue engañada con la promesa de un encuentro sexual con dos mujeres. Bajo ese pretexto, fue citada hasta una iglesia abandonada, donde varios sujetos la atacaron con armas blancas hasta causarle la muerte.

El director interino del OIJ, Michael Soto, confirmó además que, tras el homicidio, el cuerpo fue decapitado, un hecho que estremeció a los investigadores y se convirtió en una de las piezas clave para desarticular la estructura criminal.

De acuerdo con las autoridades, la organización no solo estaría relacionada con ese asesinato, sino también con varios homicidios más ejecutados por encargo.

Soto indicó que el grupo cobraba entre ¢500.000 y ¢700.000 por quitarle la vida a una persona, convirtiéndose en una especie de proveedor de sicarios para otras organizaciones dedicadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas.

La estructura operaba principalmente en Siquirres de Limón, aunque también es investigada por presunto tráfico de drogas, contrabando de cigarrillos e introducción de estupefacientes a centros penitenciarios.

Durante los allanamientos también fue intervenido el cubículo de un oficial de la Policía Penitenciaria que laboraba en el centro penal La Leticia, en Pococí. El funcionario fue detenido y las autoridades le decomisaron un teléfono celular que ahora forma parte de la investigación.

Las diligencias se realizaron en Siquirres, Jiménez de Guácimo, la Zona Sur, varias localidades de Guanacaste y en los centros penales La Leticia, Sandoval, San Sebastián, Liberia y La Reforma.

Las autoridades mantienen la investigación abierta para ubicar a los sospechosos que aún permanecen en fuga y determinar el alcance de esta organización, señalada de ofrecer asesinatos por encargo como parte de un lucrativo negocio criminal.