La trampa de los falsos clientes: Emprendedores y trabajadores independientes en la mira del secuestro virtual
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) alerta a profesionales, desde topógrafos hasta dueños de catering service, sobre bandas criminales que fingen...
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) alerta a profesionales, desde topógrafos hasta dueños de catering service, sobre bandas criminales que fingen contrataciones para enviarlos a zonas solitarias y extorsionarlos psicológicamente.
Redacción- El auge del secuestro virtual en Costa Rica tiene un blanco muy específico: los trabajadores independientes y emprendedores que dependen de realizar visitas de campo para subsistir. Según advierte el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), las organizaciones criminales están dirigiendo sus ataques hacia "topógrafos, ingenieros, eh personas eh emprendedoras de pymes, por ejemplo, Catering Services... personas que dan este servicios de discomóvil o servicios este musicales". En la lista de víctimas también figuran arquitectos, expertos en fontanería e iluminación, y hasta choferes de plataformas de transporte.
La estafa no inicia con una amenaza, sino con una supuesta oportunidad de negocio. Juan Pablo Calvo, jefe a.i. del Departamento de Investigaciones Criminales del OIJ, explicó que "se da toda una ingeniería social donde los delincuentes averiguan todo tipo de vínculos de la persona". Los criminales contactan a la víctima mediante la información pública de su empresa y "le dan un punto en específico para que esa persona se desplace a ese sitio" bajo la promesa de un contrato.
Las autoridades compartieron ejemplos reales de cómo opera esta trampa geográfica. En uno de los incidentes, una persona que ofrecía servicios de catering fue citada para una supuesta actividad en una zona solitaria ubicada entre Atenas y Orotina. Cuando la persona llegó al sitio acordado, la paralizaron psicológicamente, obligándola a pasar unas cinco horas "esperando en una calle sola donde fue citada".
El primer registro que tiene el OIJ sobre esta modalidad también siguió este patrón: una decoradora de interiores fue contratada para un falso trabajo en Rancho Redondo, Goicoechea, y fue enviada a una calle solitaria frente a una casa lujosa, y "estando ahí en el sitio fue cuando la privaron virtualmente".
Una vez que el trabajador está aislado, el falso cliente revela su verdadera intención. Realizan una videollamada, usualmente por WhatsApp, y lanzan la amenaza: "Mire, usted en este momento está siendo víctima de un secuestro, no puede moverse de su lugar". Para evitar que la víctima huya, los delincuentes le dicen que "hay francotiradores o hay personas que le van a disparar a usted si se mueve y obviamente la persona entra en pánico".
Ya con la víctima sometida psicológicamente, los delincuentes proceden a exigir dinero, con montos que pueden oscilar "entre los 15, 20 millones de colones", dependiendo del perfil económico que hayan estudiado previamente.
Ante la gravedad de esta amenaza, el OIJ urge a quienes brindan servicios a domicilio o en campo a modificar la forma en que concretan sus citas comerciales. Si a usted lo contactan para un trabajo, "cerciórese de pedirle información a la persona la cual le está pidiendo sus servicios".
Las autoridades recomiendan no conformarse con un número celular, sino indagar más allá: "preguntarle, mire usted a qué se dedica, tiene algún número de oficina donde podamos contactarle" para constatar que es un cliente real.
Finalmente, si el trabajador debe acudir a un lugar y nota que "algo no está como cuadrando muy bien", la recomendación vital es contactar a un par de familiares para decirles: "Voy a dar mi ubicación en tiempo real por alguna tipo de plataforma, como en este caso WhatsApp... para efectos de que me ubiquen en dado caso