Hoteles, ganado y carros de lujo: el imperio de hasta ₡10 mil millones que el OIJ atribuye a “Pecho de Rata”
La histórica Operación Riverside no solo busca desmantelar una presunta red de narcotráfico. Las autoridades aseguran haber identificado hoteles, fincas...
La histórica Operación Riverside no solo busca desmantelar una presunta red de narcotráfico. Las autoridades aseguran haber identificado hoteles, fincas ganaderas, propiedades turísticas, vehículos de alta gama y otros bienes que formarían parte de una fortuna millonaria ligada al extraditado Edwin López Vega.
Mientras más de 1.500 agentes participan en la mayor operación policial de la historia de Costa Rica, uno de los hallazgos que más llama la atención de las autoridades no está relacionado directamente con la droga, sino con la enorme cantidad de bienes que presuntamente acumuló la organización liderada por Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”.
Según reveló este martes el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, las investigaciones permitieron identificar un patrimonio que podría alcanzar los ₡10.000 millones, una cifra que aún deberá ser confirmada mediante peritajes especializados.
"El valor registral ronda los ₡2.600 millones, pero podría duplicarse, triplicarse o incluso acercarse a los ₡10.000 millones", explicó el jerarca judicial durante una conferencia de prensa.
La magnitud de los bienes sorprendió incluso a los investigadores.
De acuerdo con la información recopilada durante dos años de pesquisas, la organización criminal habría diversificado sus ingresos en múltiples actividades comerciales y turísticas, principalmente en la provincia de Limón.
Entre los activos identificados aparecen seis hoteles, cuatro propiedades destinadas al alquiler turístico mediante plataformas digitales, un restaurante, un gimnasio, una cancha de fútbol cinco y hasta un redondel de toros.
Además, las autoridades ubicaron seis fincas ganaderas donde se pretende decomisar cerca de 300 cabezas de ganado.
Los investigadores también lograron rastrear 84 bienes inmuebles y muebles, así como 106 vehículos, entre ellos automóviles de alta gama, maquinaria y otros activos que ahora forman parte de la investigación patrimonial.
La Fiscalía Adjunta contra la Legitimación de Capitales y el OIJ sostienen la hipótesis de que gran parte de estos recursos podrían estar vinculados con las actividades de tráfico internacional de drogas atribuidas a la estructura criminal.
Según la investigación, el grupo mantenía supuestos vínculos con la organización colombiana conocida como Los Costeños, desde donde se coordinaría el envío de cargamentos de cocaína y marihuana hacia el Caribe Sur costarricense.
Las autoridades afirman que la droga ingresaba principalmente por el sector de Cahuita, donde posteriormente era almacenada y distribuida hacia diferentes zonas del país.
Con el paso de los años, las ganancias obtenidas habrían sido invertidas en negocios aparentemente legales, permitiendo a la organización expandir su patrimonio y fortalecer su presencia económica en distintas actividades.
Una radiografía del poder económico del grupo
Para los investigadores, el volumen de bienes detectados permite dimensionar el alcance que habría tenido la organización durante años.
La Operación Riverside no solo pretende capturar sospechosos, sino también atacar la estructura financiera que, según las autoridades, permitió a la red criminal consolidarse y mantenerse operativa incluso después de la extradición de alias “Pecho de Rata” hacia Estados Unidos.
Los allanamientos realizados este martes incluyen hoteles, restaurantes, fincas, locales comerciales y propiedades turísticas que ahora serán sometidas a un exhaustivo análisis financiero.
Mientras continúan las diligencias judiciales, las autoridades consideran que el decomiso y eventual recuperación de estos bienes podría representar uno de los golpes patrimoniales más importantes ejecutados contra una organización criminal en la historia reciente del país.
Lo que comenzó como una investigación por narcotráfico terminó destapando un presunto imperio económico que, según el OIJ, se extendía desde hoteles y actividades turísticas hasta fincas ganaderas, vehículos de lujo y negocios distribuidos principalmente en el Caribe costarricense.