De pasante a Presidenta: La meteórica trayectoria de Laura Fernández en el sector público
Con 39 años y una carrera forjada desde las bases del Mideplan, la politóloga esparzana rompe esquemas al asumir la silla presidencial tras escalar todos los...
Con 39 años y una carrera forjada desde las bases del Mideplan, la politóloga esparzana rompe esquemas al asumir la silla presidencial tras escalar todos los peldaños de la administración estatal.
Redacción- La historia de Laura Fernández Delgado es, ante todo, una de ascenso constante dentro del engranaje del Estado. A sus 39 años, la politóloga oriunda de Esparza no solo se convierte en una de las mandatarias más jóvenes de la región, sino que lo hace con una hoja de vida que inició desde el nivel más básico de la función pública: una práctica universitaria.
Fernández ingresó al Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplan) como practicante, un punto de partida que marcó el inicio de una escalada técnica y política sin precedentes. Dentro de dicha institución, desempeñó roles de asistente, asesora e investigadora, hasta que en 2006 se integró formalmente a la planilla estatal como jefa de la Unidad de Análisis Prospectivo.
Un ascenso marcado por la confianza política
Su salto a la primera línea de la política nacional ocurrió bajo la administración Chaves Robles. En 2022, fue designada como ministra del Mideplan, la misma cartera donde años atrás sacaba copias y redactaba informes técnicos. Su perfil ejecutor le permitió ganar terreno rápidamente, asumiendo en 2024 el recargo del Ministerio de la Presidencia, convirtiéndose en la mano derecha del mandatario saliente.
Antes de su etapa ministerial, Fernández también exploró el ámbito legislativo y municipal:
En 2014, fungió como asesora parlamentaria del partido Alianza Demócrata Cristiana.En 2016, probó suerte en la política local como candidata a la vicealcaldía con esa misma agrupación.Hoy, la niña que creció en el Pacífico central costarricense regresa a las instituciones que la vieron formarse, pero esta vez con la banda presidencial cruzando su pecho y la responsabilidad de dirigir el destino de todo un país.