Tribunal Supremo de España establece que un beso en la mano sin consentimiento puede ser agresión sexual
La máxima instancia judicial reafirmó que cualquier contacto físico con connotación sexual sin consentimiento constituye una agresión, incluso gestos...
La máxima instancia judicial reafirmó que cualquier contacto físico con connotación sexual sin consentimiento constituye una agresión, incluso gestos aparentemente “leves”
Redacción- El Tribunal Supremo de España sentó un precedente al determinar que un beso en la mano puede ser considerado agresión sexual si se realiza sin consentimiento, en una resolución emitida el pasado 5 de marzo.
El fallo confirma la condena contra un hombre que realizó tocamientos no consentidos a una mujer en una parada de autobús. Aunque la defensa intentó recalificar los hechos como un caso de acoso callejero, los magistrados concluyeron que la conducta iba más allá, al implicar un contacto físico con connotación sexual.
Según la resolución, el acusado no solo tomó la mano de la víctima, sino que la besó mientras le hacía gestos para que lo acompañara y le ofrecía dinero. Para el tribunal, estas acciones evidencian una intención de vulnerar la integridad sexual de la mujer.
Los jueces subrayaron que este tipo de conducta constituye un “tocamiento de índole sexual” que la víctima no tenía ninguna obligación de soportar, destacando además el componente de cosificación presente en el acto. Por ello, se ratificó la sanción económica de 1.620 euros impuesta en primera instancia.
Este criterio refuerza la línea jurisprudencial en España, donde se establece que cualquier contacto físico de carácter sexual sin consentimiento puede ser considerado agresión, independientemente de su aparente “levedad”.
España se ha posicionado como un referente en la lucha contra la violencia de género, especialmente desde la aprobación de leyes pioneras en la materia.
Casos recientes como el de Luis Rubiales, condenado por un beso no consentido a la jugadora Jenni Hermoso tras la final del Mundial femenino de 2023, han reforzado el debate sobre el consentimiento y los límites en las interacciones físicas.