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Thursday, October 1, 2026

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Un gesto silencioso, una fe enorme: el hombre del carrito que conmueve a Cartago

No busca atención ni aplausos, solo agradecer, pedir protección y seguir adelante con humildad, aun cuando su gesto sencillo terminó conmoviendo a miles en...

Redacción · 3 min read
Un gesto silencioso, una fe enorme: el hombre del carrito que conmueve a Cartago
Un gesto silencioso, una fe enorme: el hombre del carrito que conmueve a Cartago. Photo: AM Prensa.

No busca atención ni aplausos, solo agradecer, pedir protección y seguir adelante con humildad, aun cuando su gesto sencillo terminó conmoviendo a miles en redes sociales.

Información tomada del Eco Católico Luis Alberto Solano Solano es un trabajador que todas las mañanas, cuando se dirige a vender los productos de su carrito, se detiene a rezar al frente del templo parroquial de Santa María Goretti, en el Barrio Pitahaya de Cartago. Cuando termina su jornada laboral, al regresar hace lo mismo.

Recientemente, una fotografía de él rezando al frente del templo se viralizó por redes sociales sin que él lo supiera. Eco Católico conversó con Luis Alberto este viernes.

En medio de la lluvia y el frío que se experimenta en la Vieja Metrópoli, efectivamente, él llegó como de costumbre, hizo la señal de la Cruz, oró durante aproximadamente 30 minutos, hacia el final se hincó y se levantó ya para regresar a casa, donde lo esperaba su esposa.

Desde hace siete años, este vecino de Manuel de Jesús Jiménez tiene la costumbre de rezar frente al templo cuando va a trabajar y cuando regresa de su labor diaria.

Siempre con su carrito, el "machetico que Dios me ha reparado, todos los días lo pongo en sus manos, que lo bendiga, que me libre de todo peligro en el camino, que me bendiga la mercadería, que me dé los clientes que necesito para vender mis productos y cubrir las necesidades de mi familia...".

En la mañana, por ejemplo, ora para agradecer al Señor por otro día más, para que lo acompañe, para pedir perdón, para que pueda vender sus productos, por los conflictos en el mundo, por las personas enfermas y por muchas otras razones. Por la tarde, da gracias por una jornada más de trabajo, por las bendiciones recibidas y por muchos otros motivos.

Luis Alberto contó que le dio un poco de pena cuando le enseñaron su fotografía en redes sociales, en la que había sobre todo comentarios positivos, pero también como es común alguna crítica malintencionada.

Expresó que no hace esto para que lo vean, lo hace porque le nace en su corazón, porque se reconoce como un pecador que necesita la misericordia de Dios, y también porque no se avergüenza de dar gracias y alabar al Señor. "No hay nada que admirarme, a quien hay que admirar es al Señor. Lo que hago (rezar) es lo que tiene que hacer todo el mundo", dice con humildad.

En su casa tiene un altar, con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y de Nuestra Señora, celebra cenáculos familiares en su hogar y se congrega en la Parroquia Santa María Goretti.

Su ejemplo puede motivar a otros a hacer oración en su vida cotidiana, ya sea en sus hogares, sus lugares de trabajo o de estudio.

Hacia el final de la entrevista, Luis Alberto reflexiona que muchas veces las personas son indiferentes a Dios y no le agradecen tantas bendiciones ni lo alaban, por lo que él pide también para que "nadie le dé la espalda al Señor" y que todos se encuentren con Él.