Golpe silencioso al salario: más renta y más cuotas desde 2026
Un ajuste técnico por inflación negativa termina encareciendo la vida de miles de asalariados. Pagan más impuestos y más CCSS sin ver un colón extra en el...
Un ajuste técnico por inflación negativa termina encareciendo la vida de miles de asalariados. Pagan más impuestos y más CCSS sin ver un colón extra en el bolsillo.
A partir del 1.º de enero de 2026, miles de trabajadores en Costa Rica sentirán un nuevo apretón a su salario. Sin aprobar nuevos impuestos ni anunciar alzas formales, el ajuste anual del impuesto sobre la renta hará que más personas entren a pagar y que quienes ya lo hacían entreguen una mayor parte de su sueldo al Estado.
El cambio se da luego de que el Ministerio de Hacienda aplicara por tercer año consecutivo una reducción en la base mínima exenta y en los tramos del impuesto, como resultado de una inflación negativa. En esta ocasión, el Índice de Precios al Consumidor registró una variación de menos 0,38 por ciento, dato calculado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
En la práctica, el monto mensual libre de impuesto bajará a 918.000 colones en 2026. Esto significa que salarios que antes no pagaban renta ahora sí lo harán, y que otros subirán automáticamente de carga tributaria, aunque el salario nominal se mantenga igual.
Los efectos ya están claros. Un trabajador que gana un millón de colones al mes pasará a pagar alrededor de 8.200 colones de renta, cuando años atrás cancelaba menos. En salarios más altos, el impacto es mayor y acumulativo, golpeando directamente la capacidad de ahorro y consumo de los hogares.
A este escenario se suma otro aumento que también entra a regir en 2026: el incremento en las cuotas obrero patronales para el régimen de pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social.
El aporte de los asalariados al IVM subirá de 4,17 a 4,33 por ciento, lo que implica un rebajo adicional cada mes. En un salario de un millón de colones, la deducción por este concepto aumentará en más de 1.500 colones.
Especialistas advierten que este mecanismo termina funcionando como un aumento encubierto de impuestos. Aunque el discurso oficial sostiene que no se han creado nuevos tributos, la carga efectiva sobre el salario crece de forma silenciosa, castigando el empleo formal y empujando a muchos trabajadores a sentir que ganan lo mismo, pero viven con menos.
El resultado es un doble impacto para los asalariados: más renta, más cuotas y ningún alivio real en el costo de la vida, en un contexto donde los precios no bajan al ritmo que sí lo hace el ingreso disponible.