Cada vez más familias enfrentan el reto de aceptar los audífonos
Para muchas personas, usar audífonos se asocia con “vejez” o “discapacidad”
Para muchas personas, usar audífonos se asocia con “vejez” o “discapacidad”
La pérdida auditiva no es un problema aislado: afecta la comunicación, la vida social y hasta la salud emocional de quienes la padecen y de sus seres queridos.
Un informe de la Organización Mundial de la Salud advierte que más de 430 millones de personas en el mundo viven con pérdida auditiva discapacitante. Aun así, según la Hearing Loss Association of America, pueden pasar hasta 10 años entre la aparición de los primeros síntomas y la decisión de buscar ayuda profesional .
El estigma sigue siendo una de las principales barreras. Para muchas personas, usar audífonos se asocia con “vejez” o “discapacidad”, cuando en realidad se trata de dispositivos modernos, inalámbricos y casi invisibles que devuelven independencia y calidad de vida.
Hellen Alfaro, audióloga de JR Sánchez Audiología, explica que también influye el miedo a depender del aparato, la costumbre a vivir con menos sonido y la idea de que “no es tan grave”. Estos factores provocan que quienes lo necesitan retrasen la decisión de iniciar un tratamiento .
Los especialistas insisten en que la conversación debe hacerse con empatía y paciencia. Recomiendan buscar un momento tranquilo, hablar desde el cariño y resaltar los beneficios, no las limitaciones. Además, invitar a una evaluación profesional puede ser un paso menos intimidante que enfrentarse directamente a la compra del dispositivo .
Más allá de un accesorio médico, los audífonos representan una herramienta para prevenir el aislamiento social, la depresión y el deterioro cognitivo, especialmente en adultos mayores. Por eso, aceptar su uso no debería verse como una debilidad, sino como un acto valiente para volver a conectarse con el mundo y con la familia.