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Miércoles 21 de octubre de 2026

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¡Ni la muerte acaba con la pesadilla! Cobradores de gota a gota amenazan a familiares de víctimas que se suicidan

Familias denuncian que, tras perder a sus seres queridos en medio de presiones por deudas impagables, los prestamistas continúan exigiendo dinero y trasladan las amenazas a sus parientes.

· 4 min de lectura
¡Ni la muerte acaba con la pesadilla! Cobradores de gota a gota amenazan a familiares de víctimas que se suicidan
¡Ni la muerte acaba con la pesadilla! Cobradores de gota a gota amenazan a familiares de víctimas que se suicidan. Fotografía: AM Prensa.

Ni siquiera la muerte parece poner fin al calvario que enfrentan algunas víctimas de los préstamos conocidos como gota a gota en Cartago. Después de que una persona fallece por suicidio, sus familiares no solo deben enfrentar el dolor de la pérdida, sino también las presiones de cobradores que les exigen asumir las deudas pendientes.

AM Prensa conversó con un familiar de una persona que se quitó la vida en medio de una angustiante situación económica relacionada con este tipo de créditos informales. Según el testimonio de esta persona, cuya identidad se reserva, el drama no terminó con el fallecimiento, pues los cobradores continuaron presionando a la familia para recuperar el dinero.

La denuncia revela una de las situaciones más delicadas que rodean este negocio: las amenazas y los cobros no necesariamente desaparecen con la muerte del deudor, sino que, según los afectados, pueden trasladarse a sus seres queridos aunque no tengan relación con el crédito.

El mecanismo es tan sencillo como peligroso. Personas que atraviesan dificultades económicas solicitan préstamos de unos cuantos cientos de miles de colones, pero los elevados intereses provocan que, en cuestión de meses, las obligaciones alcancen cifras millonarias.

En algunos casos, las víctimas llegan a pagar más ₡100.000 semanales únicamente en intereses, sin conseguir reducir significativamente el capital adeudado.

Cuando los deudores ya no pueden cumplir, comienzan las llamadas insistentes, las intimidaciones y las amenazas. Los cobradores dejan de comportarse como prestamistas y, según las denuncias, recurren a métodos propios de la extorsión para exigir el dinero que incluyen disparos a sus casas.

Dos muertes bajo la sombra de los gota a gota

La preocupación aumenta tras dos casos recientes de suicidio registrados en Cartago, en los cuales, según información conocida por AM Prensa, la Policía Judicial encontró en los teléfonos celulares de las personas fallecidas mensajes relacionados con presiones de cobradores de créditos gota a gota.

Estos hallazgos apuntan a que ambas personas atravesaban situaciones de hostigamiento vinculadas con sus deudas. Sin embargo, corresponde a las autoridades determinar el peso que esas circunstancias tuvieron en cada fallecimiento.

Detrás de estos casos quedan familias devastadas, preguntas sin respuesta y, en algunas situaciones, nuevas amenazas de quienes pretenden seguir cobrando.

Según el testimonio recibido por este medio, los prestamistas llegan a advertirles a los familiares que la muerte no elimina la obligación y que ahora son ellos quienes deben responder por el dinero.

De esta manera, personas que ni siquiera solicitaron los créditos terminan enfrentando exigencias económicas e intimidaciones mientras atraviesan el duelo.

OIJ advierte sobre una peligrosa modalidad de préstamos

Este escenario coincide con la creciente preocupación de las autoridades judiciales por la proliferación de organizaciones dedicadas a los créditos gota a gota, especialmente en Cartago.

Durante los allanamientos realizados este martes 20 de octubre contra una organización conocida como Los Laden, el director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, advirtió sobre los peligros de acudir a este tipo de financiamiento.

El jerarca hizo un llamado a la población para evitar estos préstamos, aun cuando las dificultades económicas y los requisitos de las entidades financieras formales pueden cerrarles las puertas del crédito a muchas personas.

La advertencia surge porque los intereses excesivos convierten pequeñas deudas en obligaciones prácticamente imposibles de cancelar.

En el caso de Los Laden, el OIJ investiga una estructura que presuntamente colocaba préstamos de entre ₡300.000 y ₡5 millones, mediante un sistema de cobros que mantenía a sus clientes endeudados. Las investigaciones también documentan amenazas y ataques contra viviendas para exigir pagos. 

Las autoridades mantienen investigaciones relacionadas con estructuras que utilizan estos préstamos para desarrollar presuntas actividades de extorsión cobratoria y legitimación de capitales.

Lo que anteriormente se promocionaba mediante panfletos colocados en postes y paredes de las comunidades ha evolucionado hacia mecanismos de captación más discretos, entre ellos las recomendaciones de persona a persona.

Esto permite que los prestamistas encuentren nuevos clientes, especialmente entre quienes necesitan dinero urgente y no tienen acceso a financiamiento bancario.

El problema comienza cuando las condiciones de pago se vuelven insostenibles y las víctimas descubren que, pese a entregar importantes cantidades de dinero, sus deudas continúan creciendo.

En Cartago, las denuncias por cobros extorsivos han llevado al OIJ a desarrollar operativos contra diferentes organizaciones. Las autoridades también han solicitado a otras posibles víctimas que se acerquen a denunciar, pues consideran que existen casos que todavía no han llegado a conocimiento policial.

Una deuda no autoriza amenazas contra los familiares

Aunque existan obligaciones económicas pendientes, los prestamistas no pueden recurrir a amenazas, violencia o intimidación para exigir su cancelación.

Tampoco el fallecimiento de una persona convierte automáticamente a sus familiares en responsables personales de las deudas. Cualquier obligación sucesoria debe tratarse conforme a los procedimientos legales correspondientes.

Para las familias afectadas, esta situación representa una doble tragedia: primero pierden a un ser querido y luego deben enfrentar el temor de convertirse en las siguientes víctimas de quienes lo presionaban.

El llamado de las autoridades es a evitar los préstamos gota a gota y denunciar cualquier amenaza o intento de extorsión ante el OIJ.

Porque detrás de cada deuda impagable puede existir una familia desesperada y, como revelan los testimonios conocidos por AM Prensa, hay casos en los que ni siquiera la muerte consigue detener el acoso de los cobradores.

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